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La proximidad de un puerto perjudica la salud infantil

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La contaminación derivada del tráfico en un puerto mercante es especialmente dañina para los niños, según un informe. La contaminación del aire es algo muy insidioso. Las partículas que salen de los escapes y de las plantas generadoras de electricidad contienen una amplia lista de contaminantes que van desde carcinógenos hasta compuestos que dañan las glándulas endocrinas, además de las pequeñas motas de hollín que hemos llegado a asociar con los altos índices de asma y otras enfermedades respiratorias que se observan en poblaciones que viven cerca de las principales autopistas o instalaciones industriales. Básicamente, cada una de las partes de esta contaminación es mala para ti, y los investigadores acaban de descubrir dos toxinas más para añadirlas a la lista: el níquel y el vanadio.

De acuerdo con una investigación presentada en la Conferencia de la Sociedad Torácica Estadounidense, el níquel y el vanadio que se encuentran en el tipo extremadamente fino de contaminación atmosférica conocido como PM2.5 perjudican los pulmones en desarrollo de los niños. Y en el sur de California, donde se llevó a cabo la investigación, las toxinas aparecen principalmente en la contaminación atmosférica que proviene de los barcos de carga.

Dado que su diámetro es tan pequeño (10 micras, o 1/30 del grosor de un cabello humano), se sabe que las partículas PM2.5 logran llegar a los lugares más lejanos de los pulmones e incluso penetrar en la corriente sanguínea. En investigaciones anteriores se ha mostrado que cuando una mujer se expone a las partículas PM2.5 durante el embarazo, éstas pueden llegar al feto, cuyos pulmones podrían generar menos alvéolos, que son los racimos parecidos a las uvas en los que se absorbe el aire y el oxígeno se separa y se envía a la sangre. Por ello, el bebé podría nacer con una menor capacidad pulmonar o con una mayor propensión a sufrir asma. Asimismo, dado que las pruebas sugieren que los pulmones siguen desarrollándose hasta que tenemos alrededor de 25 años, es posible que la contaminación del aire impida el desarrollo de los alvéolos durante todo ese tiempo.

Para esta última investigación, Robert Urman, investigador de la Universidad del Sur de California, y sus coautores evaluaron registros de salud de 1.911 niños de primaria de varias comunidades del sur de California. Entre ellos, las mayores concentraciones de níquel y vanadio en el aire se encontraron en Long Beach, California, donde los barcos de carga y otras embarcaciones queman combustible al salir y al llegar a los puertos de Long Beach y Los Ángeles que, combinados, constituyen el mayor puerto marítimo de Estados Unidos.

"Cuando analizamos los datos, encontramos que los adolescentes de las comunidades más contaminadas tenían una disminución que se calcula en aproximadamente cuatro por ciento en su función pulmonar en comparación con niños similares de las comunidades menos contaminadas", dijo Urman en una declaración.

En un estudio a gran escala realizado el año pasado se encontró que cuando se reduce la contaminación del aire, la función pulmonar de los niños mejora de manera importante en la comunidad circundante. "Los Estándares Nacionales de Calidad del Aire Atmosférico regulan actualmente la masa de PM2.5 en conjunto", señala Urman, pero añade que se requieren más investigaciones para comprender cuáles son los componentes de la contaminación del aire que resultan particularmente perjudiciales para los pulmones de los niños, de manera que las valoraciones de riesgos y las regulaciones se ajusten para hacerles frente. "Si pudiéramos establecer una relación entre estos componentes y los resultados relacionados con la salud, entonces podrían promulgarse reglas más enfocadas para proteger mejor la salud de la población en general.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © PH3 Sykos

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