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Cuentos tradicionales latinoamericanos para niños (I)

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Lucia

Cada cultura tiene sus propios cuentos infantiles tradicionales, y los de la América Hispana están entre los más creativos del mundo. En Etapa Infantil han recopilado algunos de los cuentos latinoamericanos cortos que todo niño debería leer al menos una vez en la vida.
1. El gallo de boda
    Pues señor, este era un gallo que iba muy limpio y elegante a la boda de su tío Perico. Por el camino se encontró un montón de basura y se apartó para no ensuciarse. Pero en medio del basurero vio un grano de maíz. El gallo se detuvo y pensó:
    – Si no pico pierdo el granito,
    y si pico,
    me mancho el pico
    y no podré ir
    a la boda de mi tío Perico.
    ¿Qué hago? ¿Pico o no pico?
    Al fin picó, y se ensució el pico. Entonces fue a pedirle a la yerba:
    – Yerba,
    límpiame el pico,
    que no podré ir
    a la boda de mi tío Perico.
    Pero la yerba dijo:
    – No quiero.
    Entonces fue a pedirle a la oveja:
    – Oveja,
    cómete la yerba,
    que no quiere limpiarme el pico
    para ir a la boda de mi tío Perico.
    Pero la oveja dijo:
    – No quiero.
    Entonces fue a pedirle al perro:
    – Perro,
    muerde a la oveja,
    que no quiere comerse la yerba,
    que no quiere limpiarme el pico
    para ir a la boda de mi tío Perico.
    Pero el perro dijo:
    – No quiero.
    Entonces fue a pedirle al palo:
    – Palo.
    pégale al perro,
    que no quiere morder a la oveja,
    que no quiere comerse la yerba,
    que no quiere limpiarme el pico
    para ir a la boda de mi tío Perico.
    Pero el palo dijo:
    – No quiero.
    Entonces fue a pedirle al fuego:
    – Fuego,
    quema el palo,
    que no quiere pegarle al perro
    que no quiere morder a la oveja,
    que no quiere comerse la yerba,
    que no quiere limpiarme el pico
    para ir a la boda de mi tío Perico.
    Pero el fuego dijo:
    – No quiero.
    Entonces fue a pedirle al agua:
    – Agua,
    apaga el fuego,
    que no quiere quemar el palo,
    que no quiere pegarle al perro,
    que no quiere morder a la oveja,
    que no quiere comerse la yerba,
    que no quiere limpiarme el pico
    para ir a la boda de mi tío Perico.
    Pero el agua dijo:
    – No quiero.
    Entonces el gallo miró a su amigo el sol:
    – Sol,
    seca el agua,
    que no quiere apagar el fuego,
    que no quiere quemar el palo,
    que no quiere pegarle al perro,
    que no quiere morder a la oveja,
    que no quiere comerse la yerba,
    que no quiere limpiarme el pico
    para ir a la boda de mi tío Perico.
    Y el sol dijo:
    – Ahora mismo.
    Entonces el agua dijo:
    – No, perdón, que yo apagaré el fuego.
    Y el fuego dijo:
    – No, perdón, que yo quemaré el palo.
    Y el palo dijo:
    – No, perdón, que yo le pegaré al perro.
    Y el perro dijo:
    – No, perdón, que yo morderé a la oveja.
    Y la oveja dijo:
    – No, perdón, que yo me comeré la yerba.
    Y la yerba dijo:
    – No, perdón, qué yo le limpiaré el pico.
    Y se lo limpió. Entonces el gallo dio las gracias a su amigo el Sol con un largo quiquiriquí. Y echó a correr para llegar a tiempo a la boda y alcanzar algo de los dulces y el vino de la fiesta.
Photo: © Editorial Verbum

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