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Hábitos cardiosaludables deberían difundirse desde preescolar (I)

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Lucia

Muchas son las materias que pueden empezar a enseñarse a los niños desde su etapa preescolar, y una importante son los hábitos saludables de salud cardiovascular, puede leerse en un informe publicado en el ‘Journal of the American College of Cardiology’, dice Reuters.
Estudios anteriores han descubierto que los hábitos de vida poco saludables, como una dieta poco nutritiva, el sedentarismo y el tabaquismo, que contribuyen al riesgo de enfermedades cardiovasculares, son frecuentes entre los niños y los adolescentes. Otras investigaciones también han encontrado una relación entre una mala salud cardiovascular en la infancia y una mala salud cardiometabólica en la edad adulta.
«El Programa SI! (Salud Integral) fue desarrollado como un programa escolar multinivel y multicomponente para la promoción de la salud cardiovascular y el logro de cambios duraderos en el estilo de vida de los niños desde la edad preescolar. Se implementó en tres países a partir del año 2009», explica el doctor Valentín Fuster, director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), director de Mount Sinai Heart e investigador principal del proyecto.
«El entorno escolar es un gran ámbito para introducir intervenciones sobre el estilo de vida, porque los niños pasan allí gran parte de su tiempo –añade el doctor Rodrigo Fernández-Jiménez, jefe de grupo del laboratorio de salud cardiovascular e imagen del CNIC y autor del estudio–. Hay momentos específicos en la vida de un niño en los que se puede mejorar el estado de salud cardiovascular a largo plazo. Nuestra revisión, y los estudios anteriores, sugieren que entre los 4 y 5 años de edad es el momento más favorable para iniciar una intervención escolar centrada en hábitos saludables», adelanta
Los autores revisaron los resultados de 10 años del Programa SI! que incluyó a más de 3.800 niños, de entre 3 y 5 años, de 50 escuelas de Colombia, España y Estados Unidos. Se evaluó a los niños para ver cómo cambiaban sus conocimientos, actitudes y hábitos hacia un estilo de vida saludable. Los que recibieron el programa mostraron un aumento significativo de conocimientos, actitudes y hábitos tras la aplicación de un programa de promoción de la salud de cuatro meses de duración.
Para evaluar el éxito del programa, se adaptaron las herramientas de evaluación a la madurez de los niños. Los cuestionarios incluían imágenes sencillas y se modificaron para adaptarlos a los contextos socioculturales de cada país utilizando nombres e imágenes de alimentos locales, imágenes de parques infantiles locales e imágenes que reflejaban la diversidad étnica.
En comparación con los niños que recibieron menos del 50% del programa, se comprobó que los niños que recibieron más del 75% del programa presentaban un cambio significativo respecto a la línea de base en cuanto a conocimientos, actitudes y hábitos generales.
Photo: © Mount Sinai Heart

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