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Reconocen al huevo como fiel aliado contra la desnutrición infantil

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Lucia

El modesto huevo es poderoso. Un estudio realizado en el interior de Ecuador reafirma que los huevos de gallina son un alimento accesible, económico y de uso sencillo que puede revertir la desnutrición infantil, cuenta La Hora. Aunque tus niños no estén en esa situación, ten en cuenta que huevos, tortillas y otros productos derivados de los huevos deben formar parte de la dieta infantil.
El proyecto Lulun, que significa huevo en lengua kichwa, se hizo en las parroquias de Pastocalle, Toacaso, Guaytacama, Tanicuchi y Mulalo en Cotopaxi. Demostró que comer un huevo al día puede hacer que los niños malnutridos crezcan más y recuperen peso.
El Lulun Project fue realizado por el Instituto de Investigación en Salud y Nutrición (ISYN) de la Escuela de Salud Pública de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), con colegas de la Universidad de Washington en San Luis, la Universidad de California en Davis, la Organización Panamericana de la Salud y el Instituto Mathile.
El objetivo fue mejorar el estado nutricional a través de una intervención sencilla y económica, el consumo de un alimento accesible como es el huevo de gallina, uno diario. Los aportes son considerables:
un huevo provee más del 50% de las proteínas y entre el 20% a 50% de la energía que un chico necesita entre los 6 y 12 meses de edad, señala un comunicado de prensa de la USFQ.
Los resultados
Mediante una estrategia de mercadeo social se logró que el proyecto sea parte de la comunidad, gracias a la participación activa de autoridades y líderes comunitarios, talleres interactivos, visitas domiciliarias regulares y mensajes a través de varios medios, incluyendo videos y una página en Facebook.
Se logró la participación de 163 niños, de entre 6 a 9 meses de edad, divididos en dos grupos: uno que recibió un huevo por día, cocinado de diversas formas, durante 6 meses, y otro grupo similar que no consumió huevo. Estos alimentos fueron obtenidos de productores medianos locales.
Los resultados demostraron que en solo 6 meses, con la incorporación de un huevo diario en la dieta diaria, se logró mejorar el crecimiento, reducir la desnutrición crónica y no hubo evidencia de alergias. Además, los científicos hallaron que la incidencia de atrofia era un 47% menor que entre los niños que no modificaron su dieta. También comprobaron que la incidencia de niños con un peso por debajo de lo normal disminuyó en un 74%.
Estos resultados confirmaron la hipótesis inicial de los investigadores:
que la introducción temprana de huevos en la dieta de los niños mejora significativamente su crecimiento.
Los aportes
El huevo provee nutrientes como colina, vitamina B12, folatos y otros componentes esenciales para el desarrollo cerebral. A pesar de la preocupación de que pueden provocar alergias en niños pequeños, la Academia de Pediatría de Estados Unidos y otros organismos han señalado que no hay razón por la cual no se deba introducir este alimento a partir de los 6 meses de edad, indica el comunicado de la USFQ.
Aparte de los huevos de gallina, hay otras opciones de consumo. Los de pato, ligeramente más grandes, tienen más cantidad de grasa, son ricos en proteínas, contienen vitamina A (buena para la vista), E (con propiedades antioxidantes), B2, B5 y minerales como fósforo, hierro calcio y potasio.
Los pequeñísimos huevos de codorniz tienen más vitaminas y minerales que los de gallina. Contienen más potasio y hierro. Los de pavo, muy parecidos a los de gallina, aunque un poco más grandes, tienen el mismo sabor pero con una gran cantidad de colesterol (737 mg por huevo, más del doble).
Beneficios de los huevos de gallina
La yema, la parte amarilla, se compone de grasas, proteínas, vitaminas y minerales.
La clara, de textura transparente, está formada en un 90% de agua, el resto lo constituyen las proteínas, por lo que aporta proteínas sin grasa.
Grasas de fácil digestión que benefician al organismo.
Excelente fuente de minerales: hierro, fósfoto, potasio, magnesio.
Vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, B7 y B9; C, D, E, K.
La vitamina B5: combate el estrés y las migrañas.
La vitamina B7 mejora la salud del cabello, las uñas y la piel
Photo: © Marie-Lan Nguyen / wikimedia

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