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Las habilidades no cognitivas, clave para traducir la genética en rendimiento escolar

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Una investigación liderada por la Universidad Queen Mary de Londres ha puesto de manifiesto el papel fundamental que juegan habilidades como la motivación, la curiosidad, el interés académico y la confianza en uno mismo a la hora de transformar las disposiciones genéticas de los niños en logros educativos. El estudio, publicado en la revista "Nature Communications", aporta nuevas claves sobre cómo interactúan la genética y el entorno durante la infancia y la adolescencia para moldear los resultados del aprendizaje.

Los investigadores siguieron a más de cinco mil niños de Inglaterra y Gales con edades comprendidas entre los 7 y los 16 años. Para ello, combinaron análisis genéticos con datos del desarrollo y psicológicos, con el objetivo de comprender mejor por qué los niños difieren en su rendimiento académico.

Las conclusiones del trabajo sugieren que los sistemas educativos deberían poner un mayor énfasis en el fomento de las habilidades no cognitivas junto al aprendizaje académico tradicional, ya que estas características pueden ayudar a los niños a alcanzar su potencial educativo. Los investigadores encontraron que las habilidades no cognitivas podían explicar una parte sustancial de la predicción genética del rendimiento académico a lo largo de toda la educación obligatoria, y que su influencia aumentaba a medida que los niños crecían. Los efectos más fuertes estaban vinculados a características centradas en la educación, como la curiosidad académica, la motivación, el autoconcepto y las actitudes hacia el aprendizaje.

Quan Zhou, investigadora posdoctoral en la Universidad Queen Mary de Londres y autora principal del estudio, explicó el enfoque de su trabajo. "En lugar de asumir que las disposiciones genéticas predicen directamente el rendimiento escolar, comprobamos si operaban indirectamente a través de la motivación, las actitudes hacia el aprendizaje y la regulación emocional y conductual". Y añadió:

"Descubrimos que las habilidades no cognitivas más estrechamente vinculadas a la educación, como el interés académico, la curiosidad y la capacidad autopercibida, desempeñaban un papel más importante que la regulación emocional y conductual".

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores utilizaron una técnica conocida como puntuación poligénica, un método que agrega miles de variantes de ADN asociadas con resultados relacionados con la educación, con el fin de examinar cómo las diferencias genéticas se relacionan con el rendimiento académico a lo largo del desarrollo. El estudio halló que las habilidades no cognitivas mediaban entre menos del 5% y hasta el 64% de la predicción genética del rendimiento académico, dependiendo de la edad y de la medida utilizada. Los efectos eran más intensos para las características centradas en el alumno, como el interés académico, la curiosidad y la capacidad autopercibida.

Un aspecto especialmente relevante del estudio es que los investigadores también examinaron las diferencias entre hermanos para comprender mejor el papel de las experiencias ambientales dentro de las familias. Incluso al comparar hermanos criados en el mismo entorno doméstico, las habilidades no cognitivas seguían explicando parte del vínculo entre las disposiciones genéticas y el rendimiento académico.

Margherita Malanchini, profesora en la Universidad Queen Mary de Londres y autora principal del estudio, ofreció su interpretación de los resultados. "Nuestros hallazgos están en línea con los modelos transaccionales del desarrollo humano, que proponen que, en parte en consonancia con sus disposiciones genéticas, los niños buscan activamente diferentes experiencias ambientales basándose en sus características no cognitivas y, a su vez, estas conducirán a diferentes resultados de aprendizaje".

Los hallazgos se suman a la creciente evidencia de que las habilidades no cognitivas pueden representar un objetivo importante para las intervenciones educativas. Los investigadores sostienen que el trabajo subraya la importancia de apoyar la motivación, la confianza, la curiosidad y el compromiso de los niños con el aprendizaje a lo largo de toda su educación. Sugiere que hay margen para mejorar el sistema educativo, que a menudo está muy centrado en el rendimiento cognitivo mientras que el lado no cognitivo del aprendizaje recibe menos atención.

Las conclusiones apuntan a que fomentar las habilidades no cognitivas podría contribuir a crear entornos educativos más inclusivos y mejorar los resultados de aprendizaje de niños de diferentes orígenes y capacidades. El estudio se realizó en colaboración con investigadores del University College London, el King's College London, la Universidad de Edimburgo, la Universidad de Londres (Royal Holloway) y el Instituto Max Planck.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © Easy-Peasy.AI

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