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El uso excesivo del móvil por parte de los padres genera inseguridad y ansiedad en sus hijos menores

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Muchos padres se preocupan por el uso frecuente del celular o la Tablet por parte de sus niños, pero no se ha habla tanto de la adicción no de los niños, sino de sus padres y cuidadores. Un estudio publicado en "Frontiers in Psychology" revela que los menores perciben el apego de sus padres a los teléfonos como un rechazo, lo que puede desencadenar patrones de apego inseguro con consecuencias duraderas.

"Mamá, ¿quieres más a tu teléfono que a mí?". Esa pregunta, que podría parecer una exageración propia de infancia, es el título de un estudio publicado en 2026 en "Frontiers in Psychology" que ha investigado el impacto del uso excesivo del teléfono inteligente por parte de los padres en la salud mental de sus hijos. Los resultados son contundentes: el apego de los padres a sus dispositivos afecta negativamente a los niños y adolescentes, generando patrones de apego insalubres.

El estudio incluyó a 600 niños en Estados Unidos, a los que se les pidió que completaran una encuesta sobre la relación entre el estilo de apego y el tiempo de pantalla de los padres. Los resultados mostraron que los padres que tenían apego a sus pantallas o pasaban una cantidad excesiva de tiempo en ellas exacerbaban la ansiedad y la inseguridad en sus hijos adolescentes.

La encuesta, autoinformada, incluía quince ítems que evaluaban la perspectiva del menor sobre los comportamientos centrados en el dispositivo de su cuidador principal. Algunas de las afirmaciones eran: "Cuando asisto a cualquier evento social, mi cuidador principal parece desatento debido al uso de su dispositivo", "Me siento enfadado cuando mi cuidador principal no quiere dejar su dispositivo" y "Mi cuidador principal está usando sus dispositivos cuando debería estar pasando tiempo conmigo".

Los niños y adolescentes de padres que realizaban un uso excesivo de la pantalla mostraron patrones de apego inseguro. Estos menores reportaron sentirse rechazados, ignorados y aislados por unos padres que están constantemente en el teléfono. Algunos incluso manifestaron sentir celos de que sus padres prestaran más atención a sus teléfonos que a ellos.

Los estilos de apego son la forma en que las personas se relacionan con los demás y se moldean profundamente durante la infancia. Se basan en cómo los cuidadores y padres interactúan con sus hijos, lo que afecta profundamente a cómo los niños se desarrollan y se relacionan con los demás en la edad adulta. Si un niño está angustiado, buscará el consuelo de sus padres, y la forma en que el cuidador responde a estas señales emocionales o signos de angustia forma la base de los apegos futuros.

Los cuatro estilos de apego principales son: apego seguro, apego inseguro-ansioso, apego inseguro-evitante y apego inseguro-desorganizado. El apego inseguro está fuertemente asociado con la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático, y puede resultar en problemas de regulación emocional, baja autoestima y mala resolución de conflictos.

Estos efectos negativos pueden afectar en gran medida a un individuo a medida que progresa desde la adolescencia hasta la edad adulta, ya que los patrones de apego inseguro están vinculados a problemas de confianza, relaciones inseguras, acoso escolar, aislamiento social, agresión, problemas de conducta y abuso de sustancias.

El estudio, titulado "Mommy, do you love your phone more than me?", aporta evidencia empírica a un fenómeno que muchos padres intuyen pero que rara vez se mide con rigor: la atención dividida entre la pantalla y los hijos tiene un coste emocional. Los menores, en su búsqueda de atención y validación, interpretan la mirada fija en el teléfono como un rechazo. Y ese rechazo, repetido día tras día, puede convertirse en la base de un apego inseguro que les acompañe durante toda la vida.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © Dreamcut

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