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Como responder a los comentarios negativos de los abuelos… sin ofenderlos

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Los abuelos ayudan en la crianza infantil, pero a veces pueden complicarla, dando opiniones o interactuando con los niños de manera diferente a la de ustedes, sus padres. Son un apoyo fundamental en muchísimas familias. Crean recuerdos inolvidables y muestran un cariño inmenso hacia sus nietos. Sin embargo, en ocasiones, casi sin ser conscientes de ello, lanzan frases que terminan desautorizando a los padres delante de los niños.

La periodista especializada en crianza María Machado, que firma el artículo publicado el 10 de mayo de 2026, señala que lo peor de esta situación es que muchas veces los abuelos no actúan con mala intención.

Lo hacen porque pertenecen a otra generación, porque creen que están ayudando o porque el amor de abuelo funciona con menos límites y con más galletas. El problema surge cuando el niño empieza a recibir mensajes contradictorios: la madre dice una cosa, el abuelo dice otra y, en medio de esa confusión, el pequeño comienza a interpretar que todo es negociable.

Uno de los comentarios más habituales es "Déjale, no pasa nada". La situación suele ser la siguiente: el niño acaba de tirar medio vaso de zumo sobre el sofá blanco y el padre o la madre intenta mantener la calma mientras aparece un abuelo o una abuela con esa frase. El adulto responsable sabe que el niño no lo ha hecho a propósito, pero también considera que necesita aprender a reparar las consecuencias de sus actos. La sugerencia de Machado para responder es decir algo como: "Claro que no pasa nada grave, pero quiero que aprenda a recogerlo". De esta forma, se deja claro que educar no significa enfadarse todo el tiempo, sino enseñar responsabilidades.

Otra frase recurrente es "Pues contigo esto no pasaba". La traducción emocional de ese comentario, explica la autora, es "yo lo hacía mejor". Es una declaración que consigue que cualquier padre o madre dude de todo durante al menos cinco segundos, sobre todo después de haber dormido solo tres horas seguidas desde hace meses. Una posible respuesta es: "Bueno, cada niño es diferente... y cada época también" o "Te agradezco mucho tu labor como padre o madre, pero hemos decidido hacerlo de otra forma con nuestro hijo".

El tercer comentario habitual tiene que ver con las pantallas. "Dale el móvil un ratito y ya está" es una frase que los abuelos sueltan con frecuencia porque les cuesta decir que no cuando los nietos piden el dispositivo para ver un rato de YouTube. Además, han descubierto que la pantalla calma más que cualquier nana. Machado recuerda que la Asociación Española de Pediatría recomienda evitar pantallas antes de los 6 años. Cuando el comentario se repite una y otra vez, una respuesta posible es: "Intentamos limitar las pantallas, aunque a veces cueste".

La comida es otro campo de batalla. "Pobrecito, se va a quedar con hambre" es una frase que parece salir de forma automática en muchos abuelos, que consideran que lo que come su nieto siempre es poco. Ante esta situación, se puede responder: "Confiamos en que coma lo que necesita" o "Preferimos priorizar la fruta y otros alimentos antes que tanto azúcar".

Uno de los comentarios que más daño puede hacer es "Ven con la abuela, que mamá es muy estricta". Esta frase convierte a un adulto en el bueno y a otro en el malo. El niño no necesita un policía y un héroe, sino adultos que funcionen como equipo. La respuesta sugerida es: "Intentamos seguir las mismas normas todos". Una intervención corta, educada y muy clara.

Sobre los caprichos, los abuelos sueltan a menudo "Un caprichito no le hace daño". Técnicamente tienen razón. El problema es cuando el capricho ocurre siete veces al día y el niño termina cenando gusanitos y chocolate, o cuando todo ocurre a escondidas de los padres. Muchos abuelos expresan su cariño dando cosas: dulces, regalos, juguetes gigantes que hacen mucho ruido. Una forma de responder es: "Sabemos que le quieres muchísimo, pero ¿qué te parece si tratamos de enseñarle a respetar ciertos límites?".

Otro comentario que pertenece a generaciones pasadas es "Está manipulándote". Hace años se repetía mucho eso de que los bebés tomaban el pelo o lloraban para manipular. Hoy se sabe que los niños pequeños no tienen esa capacidad emocional tan compleja. Simplemente están mostrando una necesidad física o afectiva que los adultos a veces pasan por alto. Una respuesta adecuada sería: "Creemos que está teniendo una emoción intensa, no manipulando".

La frase "Pues conmigo duerme fenomenal" es aparentemente inocente, pero cualquier padre agotado la recibe como una puñalada emocional a las tres de la madrugada. Ante ella, Machado recomienda responder con humor: "Qué suerte tienes, ojalá nos haga lo mismo esta noche".

Por último, "No le cojas tanto, que se malacostumbra" es probablemente una de las frases que más escuchan los padres recientes. El problema es que un bebé no entiende de manipulación ni de malas costumbres. Entiende de necesidad, apego y seguridad. Una respuesta posible es: "Parece que tú te has malacostumbrado a comer todos los días... alimentarse es una necesidad, igual que los brazos para mi bebé. Ahora sabemos que el contacto les ayuda a sentirse seguros".

Machado concluye que la mayoría de los abuelos no quieren fastidiar la crianza de sus hijos. Normalmente creen que ayudan haciendo este tipo de comentarios. El conflicto aparece cuando los padres sienten que sus normas se cuestionan constantemente y quedan desautorizados delante de los niños. Poner límites a los abuelos puede resultar incómodo, porque nadie quiere discutir con quienes le cuidaron toda la vida. Pero criar en equipo no significa estar de acuerdo en todo, sino respetar que ahora los padres son otros, aunque luego la abuela siga metiendo galletas escondidas en la mochila por si acaso.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © Mikhail Nilov

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