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Algunos riesgos concretos en línea para tus niños

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El receso de primavera, ese paréntesis en el calendario escolar, llega para unos, se acaba para otros o está a punto de suceder. Da igual en qué punto se encuentre cada cual. Lo que subyace, en el fondo, es la necesidad de una tregua, de desconectar de verdad. Pero la conexión, esa que parece ineludible, no desaparece solo porque los estudiantes estén de vacaciones. Y lo que circula por la red, como advierten los avisos a los navegantes, alcanza también a las aulas. En Common Sense Media, Christine Elgersma nos alerta de videos potencialmente peligrosos.

Ocurre, por ejemplo, que los llamados "contenidos basura" generados por inteligencia artificial están en todas partes. Incluso en aquellos vídeos etiquetados como educativos. El fenómeno, explican los observadores, sigue la estela de aquel viejo "ElsaGate". Son vídeos que parecen inofensivos, pensados para un público infantil, pero que encierran capas de inadecuación. Se propagan con facilidad porque producirlos cuesta poco esfuerzo y, sin embargo, generan dinero. Hay también ejemplos más elaborados, como una serie titulada "Fruit Love Island". Como son animaciones y suelen recurrir a animales —por ejemplo, personajes gatos en TikTok—, a simple vista resultan apropiados para niños pequeños, aunque no lo sean. Y junto a esos materiales, aparecen otros que fingen ser didácticos, pero que contienen información errónea. Así, si un adulto no vigila con atención, los más pequeños aprenden datos falsos.

Frente a esta marea, hay quienes proponen actuar desde la escuela. Para los alumnos de primaria, sugieren enseñar nociones básicas de alfabetización mediática, como distinguir entre lo que es real y lo que es ficción. Se trata de hablar con ellos de esos vídeos generados por inteligencia artificial y desafiarlos a estar alerta, a identificar la información incorrecta para luego desmontarla juntos. Para los estudiantes de secundaria, el enfoque cambia: se recomienda enseñar alfabetización en inteligencia artificial, de modo que entiendan que estas herramientas cometen errores y que presentan esos fallos como si fueran hechos incuestionables. Se puede proponer un juego: encontrar esos errores, traerlos a clase y analizarlos. Una pregunta que surge entonces es: "¿Hay algún lado positivo en esta basura cerebral generada por IA? ¿Y para los niños pequeños que están aprendiendo lo básico? ¿Qué podemos hacer para evitar el daño?"

Otro asunto circula por los pasillos digitales. Son las llamadas "páginas de difamación". Los chavales, usando también inteligencia artificial, crean publicaciones incendiarias o cuentas enteras contra personal del colegio o contra otras personas. Les atribuyen todo tipo de situaciones terribles y falsas. Las "páginas de odio" no son nuevas, admiten los expertos, pero al incluir inteligencia artificial en su elaboración, este tipo de contenidos se vuelven virales con mayor facilidad, porque conectan con otros temas que ya están de moda. Herramientas como "Viggle AI" permiten, con muy poco trabajo, insertar la foto de alguien en un vídeo ya existente o hacer que esa imagen se mueva y sincronice los labios. Es decir, poner literalmente palabras en boca de otro.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © Gustavo Fring

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