Noticias

Desmopresina para niños que mojan la cama: lo que dice la evidencia

publisher

mcora

Un niño de cinco años, en condiciones normales, ya es capaz de dormir toda la noche sin perder orina de forma involuntaria. Pero no todos lo consiguen. Hasta un 20% de los niños de esa edad tienen lo que los médicos llaman enuresis nocturna, o lo que es lo mismo, orinarse en la cama. Conforme crecen, el problema suele desaparecer. Cada año, un 15% de los que aún lo padecen dejan de tener accidentes nocturnos. Pero mientras tanto, la sensación de vergüenza puede ser intensa. Y la calidad de vida, tanto del niño como de sus cuidadores, se resiente.

Para esos casos, existe un fármaco: la desmopresina. Es un análogo de la vasopresina, una hormona que actúa en los riñones para que el cuerpo retenga agua. Lo que hace la desmopresina es reducir la cantidad de orina que se acumula en la vejiga durante la noche, de manera que el niño pueda dormir sin despertarse y sin mojar la cama. Antes se administraba en forma de espray nasal, pero ahora los médicos prefieren las versiones orales, que son más fiables, mejor toleradas y más seguras.

Un equipo de investigadores de la Colaboración Cochrane, una red internacional que evalúa la evidencia científica de forma rigurosa, publicó en 2025 una revisión de todos los estudios disponibles sobre la desmopresina para la enuresis nocturna en niños. Revisaron 95 estudios, tanto aleatorizados como cuasi-aleatorizados, realizados en 29 países.

La mayoría se hicieron en consultas externas, no en hospitales. En total, participaron 8.473 niños, de entre 5 y 16 años en su mayoría, todos con enuresis nocturna sin una causa orgánica conocida. De ellos, 5.434 recibieron desmopresina.

¿Qué encontraron? Que la desmopresina, administrada en dosis nocturnas de 200, 400 o 600 microgramos, reduce el número de noches mojadas. En concreto, produce 1,81 noches secas adicionales por semana en comparación con el placebo. Esa conclusión se basa en 16 ensayos clínicos controlados con 1.267 participantes, aunque los autores advierten de que la certeza de la evidencia es baja.

Más sólida es la evidencia sobre la capacidad de la desmopresina para lograr que los niños alcancen 14 noches consecutivas sin mojar la cama.

El riesgo relativo es de 3,18 en comparación con el placebo, lo que significa que los niños tratados tienen más del triple de probabilidades de conseguir ese hito. La diferencia absoluta es pequeña, solo un 2,2%, y se necesitaría tratar a cinco niños para que uno más alcance las 14 noches secas. Pero el dato es relevante.

En cuanto a los efectos adversos, alrededor del 27% de los que tomaron desmopresina reportaron algún problema: molestias gastrointestinales, mareos, dolores de cabeza (especialmente con la versión nasal), cambios de humor. Hubo un caso de convulsiones. Pero en general, no se encontraron diferencias significativas con el placebo.

La revisión también analizó la combinación de desmopresina con otros tratamientos. Por ejemplo, la terapia combinada de desmopresina más alarma (un dispositivo que suena cuando el niño se moja) produce 0,80 noches menos mojadas por semana que la alarma sola. Y produce 0,88 noches menos mojadas que la desmopresina sola. Además, la combinación aumenta la probabilidad de lograr 14 noches consecutivas secas en un 26% en comparación con la desmopresina sola.

También se estudió la combinación de desmopresina con anticolinérgicos (como la oxibutinina). En ese caso, los niños que recibieron ambos fármacos tuvieron un 53% más de probabilidades de lograr 14 noches secas en comparación con los que solo tomaron desmopresina.

Los autores de la revisión, sin embargo, señalan varias limitaciones.

Treinta de los 95 estudios tenían muestras muy pequeñas (menos de 50 participantes). Muchos no describían adecuadamente cómo se había hecho la aleatorización o el enmascaramiento, lo que introduce un riesgo de sesgo. Tampoco se distinguía entre niños de distintas edades (por ejemplo, de 5 a 11 años frente a 12 a 16 años), y eso importa porque los mayores suelen responder mejor a las alarmas.

Hay un problema conceptual adicional. La terapia con alarma se basa en que el niño se despierta al mojarse, lo que con el tiempo entrena al cerebro para responder antes. Si se añade desmopresina y se reducen las noches mojadas, se reduce también la oportunidad de que el niño aprenda esa asociación. Los autores del estudio reconocen que este es un dilema no resuelto.

A pesar de las limitaciones, varias guías de sociedades médicas recomiendan la desmopresina como opción de tratamiento. La Sociedad Internacional de Continencia Infantil, la Academia Americana de Pediatría y el Centro Nacional de Guías Clínicas del Reino Unido la incluyen en sus documentos. Y los autores de la revisión Cochrane, basándose en los datos de eficacia y seguridad, le dan una calificación verde: los beneficios superan a los daños.

La conclusión práctica, para un médico o para una familia, es que la desmopresina funciona, pero no es milagrosa. Reduce las noches mojadas, ayuda a algunos niños a lograr períodos secos prolongados y tiene efectos adversos manejables. Pero no hay una solución única. El tratamiento debe adaptarse a cada niño y a cada familia, teniendo en cuenta la facilidad de uso, los costes y las preferencias personales. Y, sobre todo, hacen falta más estudios de alta calidad para responder a las preguntas que aún quedan abiertas.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © Vidaliax

Comentarios

Leave a Reply

NOTICIAS DESTACADAS