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El aburrimiento, según los expertos, puede ser la mejor defensa contra el exceso de pantallas

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Para muchos padres, escuchar la frase "estoy aburrido" se ha convertido en una señal de alarma que exige una solución inmediata. El instinto suele ser entregar una tableta, sugerir una actividad o encontrar cualquier forma de detener el lamento. Sin embargo, los expertos sostienen que el aburrimiento no es algo que deba evitarse. De hecho, afirman que desempeña un papel importante en el desarrollo infantil y conduce a hitos evolutivos fundamentales.

Dos estudios recientes han vuelto a poner sobre la mesa esta cuestión.

Una investigación publicada en 2024 en el Journal of Experimental Child Psychology demostró que el aburrimiento puede medirse incluso en niños de tan solo cuatro años y está estrechamente vinculado a la autorregulación. Lejos de permanecer pasivos, muchos niños respondieron al aburrimiento creando sus propias actividades o buscando interacción social, lo que sugiere que el aburrimiento ayuda a los niños a practicar las habilidades necesarias para manejarse de forma independiente. Otro estudio de 2025, publicado en Frontiers in Psychiatry, encontró que el aburrimiento, la dificultad para tolerar demoras y la falta de atención están estrechamente relacionados, lo que indica que enseñar a los niños a regular sus emociones y a tolerar la espera puede mejorar su capacidad para afrontar el aburrimiento.

Jennifer Kolari, terapeuta infantil y familiar y fundadora de Connected Parenting, ha señalado que nuestra cultura ha empezado a tratar el aburrimiento como algo negativo cuando en realidad es una parte esencial del crecimiento. "Los padres ven el aburrimiento como un problema que hay que resolver", afirma Kolari. "No están permitiendo que su hijo desarrolle las formas en que el cerebro aprende a manejar la estimulación baja".

Kolari explica que este proceso está íntimamente relacionado con el funcionamiento del cerebro. "Nuestros cerebros están diseñados en un continuo entre el dolor y el placer", explica. "Si los niños experimentan constantemente altos niveles de placer y estimulación, especialmente a través de las pantallas, puede interferir en el crecimiento y desarrollo saludables". Los dispositivos digitales proporcionan ráfagas rápidas de dopamina, el neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa. Si bien la dopamina en sí no es dañina, los niveles repetidos de alta estimulación pueden hacer que las actividades cotidianas parezcan menos interesantes en comparación. Esa es una de las razones por las que los niños que pasan largos periodos frente a las pantallas pueden tener dificultades para disfrutar de actividades más tranquilas como leer, dibujar o jugar de forma imaginativa.

"Cuando los niños no reciben instrucciones exactas sobre qué hacer, comienzan a encontrar cosas que hacer por sí mismos", dice Kolari. "Así es como aprenden a autorregularse. Están construyendo la capacidad de mantenerse ocupados". Con el tiempo, esa independencia ayuda a desarrollar mucho más que la creatividad. Aprender a tolerar el aburrimiento también fortalece la paciencia, la capacidad de resolver problemas, la gratificación diferida y la autoestima, porque los niños descubren que son capaces de crear su propia diversión sin depender de que alguien más se la proporcione.

Kolari también advierte que el uso excesivo de pantallas puede afectar las relaciones dentro de las familias. "Los padres que están pegados a sus teléfonos tienen implicaciones en el apego", afirma. "Los niños pueden empezar a sentir que compiten con la tecnología, y eso crea rupturas en la conexión". Los niños pequeños aprenden la regulación emocional a través de relaciones receptivas con sus cuidadores. Cuando esas interacciones se ven interrumpidas con frecuencia por teléfonos u otros dispositivos, las oportunidades de conexión pueden volverse menos consistentes.

Ante la inevitable pregunta "estoy aburrido", Kolari recomienda resistir el impulso de resolver el problema de inmediato. Para los niños más pequeños, sugiere crear una lista simple de actividades sin pantallas y colocarla en un lugar visible, como la nevera. Ideas como construir con bloques, colorear, leer, salir al exterior, crear una carrera de obstáculos o ayudar con tareas domésticas sencillas pueden ser opciones.

"Déjalos unos quince minutos", dice. "Deja que elijan algo de la lista por sí mismos". Esos minutos de incomodidad son donde ocurre el aprendizaje importante: los niños comienzan a tomar decisiones de forma independiente, descubren nuevos intereses y se dan cuenta de que pueden manejar momentos de menor estimulación sin recurrir inmediatamente a una pantalla.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © AL.com

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