Por qué no debes corregir a tu hijo inmediatamente
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Los padres están programados para proteger y guiar a sus hijos. Y a menudo eso implica corregir sus errores. Muchas veces lo hacen sin pensar, como un acto reflejo. Ven un fallo e intervienen al instante. Quieren ayudarles, evitarles la frustración y enseñarles bien. Hasta ahí todo suena bien. Pero la psicología y las neurociencias llevan tiempo señalando que si se corrigen los errores infantiles demasiado pronto, podría estar haciéndose más daño que bien.
Jennifer Delgado, educadora, psicóloga y psicopedagoga, explica que el aprendizaje no ocurre solo cuando se acierta, sino también cuando el cerebro detecta que algo no encaja. Los niños no aprenden solo por imitación; también sacan mucho provecho del ensayo y error. Por tanto, si no se les da tiempo suficiente para identificar y solucionar el error, se les arrebatan oportunidades de aprendizaje.
Delgado utiliza una analogía: imagina que conduces usando siempre un GPS. Llegarás a tu destino, pero si un día no lo tienes, es probable que no sepas cómo orientarte. Algo similar ocurre en el cerebro infantil cuando se corrigen los errores al instante. El aprendizaje necesita cierta dosis de disonancia cognitiva, ese momento incómodo en el que el niño percibe que algo no cuadra. Es una señal de alerta interna que activa procesos de revisión, comparación y ajuste. Es como si su cerebro dijera: "espera un segundo, algo no está bien".
Cuando se interviene demasiado rápido, se elimina ese momento clave. El niño no llega a detectar el error por sí mismo porque ya se lo hemos señalado. A corto plazo parece una solución eficiente, pero a largo plazo acaba torpedeando la capacidad de darse cuenta de que se está equivocando. El niño no aprende a identificar los fallos sin ayuda externa. Y eso no solo afecta su rendimiento académico, sino también su manera de afrontar los retos cotidianos, ya que es probable que se sienta más inseguro y no aprenda a confiar en su juicio.
Cuando se corrige de inmediato, se cree que solo se está señalando un fallo, pero en realidad se está ocupando el espacio mental en el que debería aparecer la pregunta: "¿está bien?". Esa pregunta es el germen de la metacognición, la capacidad para evaluar los propios pensamientos.
Si se interviene continuamente demasiado pronto, se coarta la monitorización cognitiva, el proceso mediante el cual el niño supervisa sus acciones y estrategias para evitar o detectar errores.
Dichas funciones dependen en gran medida del desarrollo de la corteza prefrontal, pero esta zona del cerebro necesita mucha práctica para madurar. Y eso implica que el niño debe tener margen para equivocarse, revisar y ajustar por sí mismo. Cuando los padres intervienen constantemente, los hijos no desarrollan la habilidad para mirar hacia dentro, sino que aprenden a mirar hacia fuera. No aprenden a buscar respuestas en su propio criterio, sino en la reacción del adulto.
Entonces aparecen las típicas miradas de reojo, esperando aprobación o corrección, o incluso la pregunta: "¿lo he hecho bien?". Con el tiempo, esto puede convertirse en una forma de dependencia, no solo a la hora de hacer los deberes, sino también a nivel emocional.
Jennifer Delgado, educadora, psicóloga y psicopedagoga, propone tres claves para corregir adecuadamente. La primera es introducir un tiempo de espera. Antes de corregir un error infantil, esperar un minuto. Ese pequeño margen es el espacio donde el cerebro empieza a comparar, revisar y cuestionar. Es "oro cognitivo", porque darse cuenta de un error es mucho más valioso que cualquier corrección externa. Ni siquiera hace falta señalar directamente el fallo; se puede generar la duda preguntando: "Revísalo otra vez a ver si ves algo raro", "¿Hay algo que no te convenza?" o "¿Ese resultado tiene sentido?".
La segunda clave es cambiar la corrección por preguntas. Una vez que el niño haya detectado el error, en vez de dar la solución, es mejor guiarle para que la encuentre. No decirle directamente cómo subsanar el error, sino estimular el razonamiento: "¿Qué pasaría si lo haces de otra forma?", "¿En qué paso crees que te desviaste?" o "¿Qué tendrías que cambiar?". Corregir directamente puede parecer más eficiente, pero tiene un coste invisible: el niño no aprende a pensar, sino a seguir instrucciones. Cuando se pregunta, se obliga al cerebro a explorar alternativas, anticipar consecuencias y evaluar opciones.
La tercera clave es dosificar la intervención. Hay errores que son importantes y conviene abordar inmediatamente, pero hay otros que pueden esperar, e incluso es mejor que esperen. Antes de intervenir, conviene hacerse dos preguntas: ¿Es realmente necesario corregir esto ahora?
¿Puede aprender algo si lo deja así durante un rato? A veces, dejar que el niño continúe con una pequeña imprecisión le permite llegar al punto en el que el propio error se vuelve evidente. Ese darse cuenta es mucho más beneficioso que cualquier corrección inmediata. Dosificar también implica no saturar. Si se señalan demasiados errores a la vez, es probable que el niño no procese ninguno en profundidad. Es más eficaz elegir uno o dos aspectos relevantes y trabajar en ellos.
Delgado concluye que no se trata de corregir más, sino de corregir con intención. Porque, muchas veces, el mejor aprendizaje no ocurre en el instante exacto en que se produce el fallo, sino un poco después, cuando el cerebro ha tenido tiempo suficiente para identificarlo y procesarlo.
Cuando se cambia el enfoque, cada error deja de ser un problema a eliminar y se convierte en una oportunidad para reforzar habilidades que le servirán al niño para toda la vida. La misión de los padres, en definitiva, no es convertirse en su GPS para siempre, sino enseñarles a orientarse y elaborar su propio mapa.
© SomosTV LLC-NC / Photo: © Freerange Stock
































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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