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Así aprenden los niños de sus errores (I)

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Lucia

No solo los adultos lo hacemos. También los niños aprenden de sus errores. Los padres somos en este campo más estrictos con ellos que con nuestros propios errores, y -como dicen en Bebés y Más- no siempre actuamos correctamente, pues en muchas ocasiones tendemos a remarcárselo continuamente, nos quedamos anclados en lo que ha pasado y en las consecuencias que ese error ha tenido, y somos incapaces de dirigirnos a los niños con una actitud positiva.
Pero si analizamos ese error como algo propio de la inexperiencia, podemos presentárselo al niño como una oportunidad maravillosa de aprender y de adquirir los conocimientos y habilidades necesarios ara seguir progresando en la vida.
En este sentido, analizamos las nueve valiosas lecciones que aprenden los niños cuando comenten errores.
1. Todos cometemos errores
La primera lección que aprenden los niños es que todos, absolutamente todos cometemos errores. El error es algo propio del ser humano y además, lo repetimos con frecuencia.
Pero para que el niño normalice los errores es necesario que los padres mostremos los nuestros y no engañemos ni tratemos de ocultarlos. Al revés, reconocer que hemos errado y pedir perdón por ello ayudará al niño a entender que su equivocación no es la única en el mundo.
2. Nuestros actos tienen consecuencias (en uno mismo o en los demás) Puesto que vivimos en comunidad y compartimos espacio, tiempo y vida con otras personas, otra de las cosas que aprenden los niños cuando cometen un error es que en la mayoría de las ocasiones, esto tiene consecuencias sobre los demás.
Por ejemplo: si quiero jugar con el juguete de otro niño y se lo robo de forma intencionada, este se pondrá triste, llorará y querrá recuperarlo.
En cambio, si hablo con él/ella para que me lo preste o juguemos juntos, ambos disfrutaremos y nadie saldrá perjudicado.
3. Las cosas no siempre salen como queremos Las cosas no siempre salen como queremos, pues  en el camino podemos cometer errores que desemboquen en un desenlace distinto al que teníamos en mente. Cuando esto sucede, los niños deben aprender a manejar la frustración que por lo general provoca una situación inesperada, y para ello es indispensable el acompañamiento respetuoso por parte del adulto.
Aceptar que el error ha traído consecuencias que no esperábamos, validar lo que esto nos provoca y enmendarlo buscando soluciones, son lecciones valiosísimas que aprende el niño gracias al error.
4. Los errores no nos definen
Por cometer un error no somos 'torpes', ni 'despistados', ni 'patosos'
ni muchos otros calificativos que a menudo nos empeñamos en colgar a los niños sin ser conscientes del daño que esto puede ocasionarles en su autoestima y el desarrollo de su personalidad.
Un niño debe tener libertad para equivocarse las veces que necesite sin que esto le suponga un daño emocional por tener que cargar con una etiqueta que acaba definiendo a su persona.
Somos los adultos, en el ejercicio de nuestra responsabilidad, quienes debemos guiarlo en su aprendizaje y en la toma de conciencia de lo que ese error puede suponer.
Photo: © Zhivko Minkov / Unsplash

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