Noticias

¿Crecen tus niños felices?

publisher

mcora

No se trata de ofrecer una infancia perfecta. Criar a un niño feliz tiene más que ver, según los especialistas en desarrollo infantil, con proporcionarle un entorno en el que se sienta amado, escuchado y seguro para expresarse. Cada pequeño desarrolla su personalidad a su propio ritmo, pero existen algunos indicadores que pueden ayudar a los padres a valorar su bienestar emocional. Factores como el apego, la confianza, la autonomía y la estabilidad emocional en el desarrollo infantil son algunos de los que realmente marcan la diferencia en la infancia y los que influyen en la edad adulta, dice Ser Padres. Allison Peñaloza, una madre y docente certificada en pedagogía infantil y alimentación complementaria, explica a través de su cuenta de Instagram (@tomys.adventures) que algunas señales son inequívocas.

La primera, dice, es que el niño se ríe con frecuencia. La risa espontánea es uno de los indicadores más claros de bienestar emocional en la infancia. Cuando un pequeño ríe y se muestra alegre de forma natural, suele ser señal de que se siente seguro, querido y libre para expresarse. Más allá de los momentos de diversión, la capacidad de disfrutar de las pequeñas cosas refleja que percibe su entorno como un espacio de confianza donde puede ser él mismo sin miedo al juicio o al rechazo.

Otra señal clara, según Peñaloza, es que el niño no teme equivocarse. Los niños emocionalmente seguros entienden que cometer errores forma parte del aprendizaje. En lugar de paralizarse por miedo a fallar, se atreven a probar, experimentar y asumir nuevos retos porque saben que cuentan con el apoyo de sus padres independientemente del resultado. Cuando en casa existe comprensión, acompañamiento y una actitud constructiva ante los errores, los pequeños desarrollan una autoestima más sólida y una mayor confianza en sus capacidades.

Asimismo, un niño seguro emocionalmente quiere compartir sus logros con sus padres. Cuando corre a contar algo que ha conseguido, enseña orgulloso un dibujo o busca la mirada de sus padres tras lograr un objetivo, está demostrando algo más que entusiasmo. Este comportamiento refleja que existe un vínculo afectivo fuerte y que valora el reconocimiento y la compañía de sus padres. Los pequeños que crecen en entornos emocionalmente seguros suelen buscar compartir con sus padres aquello que les hace ilusión porque sienten que sus emociones, intereses y éxitos son importantes para ellos.

La experta añade que hacer preguntas todo el tiempo es otro indicador clave. La curiosidad constante, explica, es señal de seguridad interior.

Finalmente, si el pequeño duerme bien, suele indicar paz emocional.

Peñaloza advierte que, aunque estas señales sean reveladoras, no significan que los niños estén felices todo el tiempo ni que nunca experimenten frustración o tristeza. Tampoco son las únicas que hay que tener en cuenta a la hora de valorar la felicidad o el bienestar. Pueden indicar que el pequeño cuenta con una base emocional sólida que le permite expresar sus sentimientos, afrontar los desafíos cotidianos y desarrollar relaciones de confianza con las personas que le rodean, pero esta relación debe trabajarse a diario. Escucharle, validar sus emociones, establecer límites claros y dedicar tiempo de calidad son algunas de las claves que ayudan a fortalecer ese bienestar.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © The Counseling and Wellness Center of Pittsburgh

Comentarios

Leave a Reply

NOTICIAS DESTACADAS