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Trasladando a tu niña/o de tu habitación a la suya

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Lucia

Por seguridad y facilidad a la hora de vigilar a sus bebés, numeros padres prefieren que su bebé o niña/o pequeños duerman cerca de su propia cama. Pero, en algún momento, cuando crezca, se impondrá la mudanza a su propio cuarto.
El momento más oportuno
Expertos de la Universidad de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, recomiendan que los niños duerman junto a sus padres hasta alrededor de los 3 años de edad. De esta manera, pueden beneficiarse de un ciclo de sueño más estable y menores niveles de estrés. En cambio, hay otros especialistas que recomiendan alargar esta etapa hasta los 5 años, momento en que los pequeños se sienten más seguros como para dormir solos en su propia habitación. Sin embargo, en realidad esta decisión depende de cada familia.
No existe un momento óptimo para hacer la transición de los niños a su propia habitación ya que puede variar de un hogar a otro. Hay niños que están preparados para dar el paso a los dos años mientras que otros necesitan un poco más de tiempo para adaptarse a dormir solos. ¿Cómo saberlo? Si los pequeños tienen un ciclo de sueño estable, no tienen problemas para conciliar el sueño y dan señales de que empiezan a necesitar su propio espacio, pidiendo más libertad de movimiento en la cama, un poco más de tiempo para leer antes de dormir o un espacio para tener sus juguetes cerca, es probable que sea hora de plantearse la transición.
Asimismo, existen algunos factores que pueden adelantar este momento y que es conveniente tener en cuenta. Por ejemplo, si los padres o los propios niños empiezan a tener problemas de sueño y no pueden descansar bien o se avecina la llegada de un nuevo bebé, quizá sea momento de dar el paso y cambiar a tus hijos a su habitación propia.
5 claves a tener en cuenta para una transición respetuosa
Hay niños a los que tener su propia habitación les hace especial ilusión y se adaptan con más facilidad al cambio. Sin embargo, hay otros a los que les resulta más difícil la transición y necesitan varios días o semanas para acostumbrarse a dormir solos. En cualquier caso, si quieres apostar por una transición respetuosa y libre de lágrimas, he aquí algunas claves que viene bien tener en cuenta.
1. Explica a los niños el cambio
Antes de hacer la transición a la habitación de los niños es fundamental explicarles el paso que estáis a punto de dar. Explícales los motivos reales del cambio y menciona los beneficios de contar con un espacio propio, utilizando siempre un lenguaje sencillo y adaptado a su edad.
Eso sí, evita utilizar etiquetas que puedan añadir presión sobre los pequeños, diciendo que ya son lo suficientemente mayores o comparándoles con los amigos que ya duermen en su propia cama. Por último, deja claro que aunque estéis durmiendo en habitaciones separadas, siempre estarás cerca para lo que puedan necesitar.
2. Involucra a los niños en la decoración de la nueva habitación Involucrar a los niños en la decoración de la que será su habitación hará que se sientan parte de la decisión. De esta manera, no solo estarán más dispuestos a dar el paso, sino que estarás reforzando su autoestima y haciendo que tomen cierta dosis de responsabilidad. Además, es una excelente manera de que le impriman su toque personal al dormitorio para que se sientan más a gusto. Puedes proponer, por ejemplo, que elijan el color de las paredes, el edredón y las cortinas o que decidan cómo distribuir los muebles en la habitación. Si lo prefieren, también podéis decorar las paredes con sus dibujos, fotografías o pósters preferidos.
3. Pasa tiempo con ellos en la nueva habitación Para ayudar a los niños a familiarizarse con su nueva habitación nada mejor que aprovechar cualquier excusa para pasar tiempo allí. De esta manera, los peques irán conociendo mejor el espacio y familiarizándose con la distribución y el ambiente. Por ejemplo, si hay un escritorio infantil, los niños pueden hacer allí los deberes, podéis entrar a jugar, a leer una historia o sencillamente, tumbaros en la cama para conversar un poco y que te cuenten sobre su día.
4. Establece una rutina de sueño
Las rutinas no solo ayudan a los niños a conciliar antes el sueño y dormir mejor, sino que también son una excelente herramienta para que se adapten antes a dormir solos. Puedes elegir cualquier rutina, desde un baño relajante, leer una historia antes de ir a la cama, hacer unos ejercicios de respiración o escuchar música tranquila. Ten en cuenta que además de la rutina también es importante que crees un ambiente adecuado que favorezca el descanso y la relajación, para ello apaga todas las luces o deja una luz muy tenue y regula la temperatura del dormitorio para que los niños se sientan a gusto.
5. Ve paso a paso
Para adaptar a los niños a dormir solos en su propia habitación es importante ir paso a paso ya que de lo contrario, podría resultar contraproducente. Lo ideal es empezar a marcar la distancia de manera paulatina pasando a los niños de la cama de mamá y papá a una cama independiente en la misma habitación. También puedes probar a que solo duerma la siesta en su nueva habitación o que duerma allí durante los fines de semana. De esta manera, los niños se irán acostumbrando poco a poco a la idea y cuando llegue el día que deban dormir solo será más sencillo.
Por último, evita hacer esta transición si los niños están atravesando por una etapa difícil o compleja. Si están dejando el pañal, atraviesan un período de pesadillas nocturnas o recién acabas de mudarte de casa, será mejor esperar un poco hasta que los peques se sientan más seguros.
En cualquier caso, si tras haber comenzado la transición, notas que los niños necesitan dar un paso atrás y volver a la habitación parental, no pasa nada. A veces, ese puede ser el empujón que necesitan para luego seguir hacia adelante.
Photo: © Piqsels

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