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Gluten, lactosa y otras intolerancias desde la infancia

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Lucia

Alergias e intolerancias no siempre se visibilizan en la infancia.
Algunos alimentos no nos sientan bien y su ingesta puede provocar reacciones adversas en un pequeño porcentaje de la población. En el caso de las intolerancias, el organismo no puede asimilar correctamente un alimento o uno de sus componentes, dice Vidae.
En este caso, se pueden consumir pequeñas cantidades del alimento o del componente alimenticio. Los síntomas son similares a los digestivos causados por las alergias inmediatas: náuseas, diarrea y dolor abdominal. Entre las más conocidas. Entre las más conocidas, la intolerancia a la lactosa, a azúcares y a algunos aditivos, como los sulfitos.
Las intolerancias alimentarias son habituales entre los menores. De acuerdo con la Asociación Española de Pediatría (AEP), las más frecuentes son a la lactosa y al gluten.
Diferencias con la alergía
La intolerancia y la alergia no son lo mismo. En este último caso, sí tiene lugar una reacción adversa producida por un mecanismo inmunológico, según recalca en una entrevista con Europa Press la doctora Silvia Calderón, especialista en Alergología Pediátrica.
"Las alergias alimentarias producen síntomas en varios órganos del cuerpo y pueden ser graves o potencialmente mortales (anafilaxia). Se producen casi de forma inmediata tras la ingesta del alimento, incluso en cantidades muy pequeñas", explica.
Además, las intolerancias alimentarias son generalmente menos graves, a menudo se limitan a problemas digestivos, y en la mayoría de los casos pueden comer pequeñas cantidades del alimento problemático sin presentar síntomas.
Principales síntomas
La experta señala las señales los principales síntomas de una intolerancia alimentaria en el caso de la lactosa. "En función de la deficiencia de lactasa y la cantidad de alimento ingerido, los síntomas pueden ser diferentes. El cuadro típico puede incluir dolor abdominal de tipo cólico, distensión abdominal, flatulencia, pérdida de peso o escasa ganancia ponderal, desnutrición, diarrea, heces ácidas y vómitos", detalla en declaraciones a Europa Press.
En concreto, las intolerancias alimentarias en la edad pediátrica pueden
ser:
1. De causa metabólica, por el déficit de enzimas involucradas en el metabolismo de algún alimento (lactosa o fructosa).
2. De causa farmacológica, por efecto de aminas vasoactivas que se encuentran en algunos alimentos.
3. Reacciones indeterminadas, que incluyen las reacciones a los aditivos (colorantes, conservantes, antioxidantes…).
Influencia de las enfermedades
"La más frecuente es el déficit de lactosa, producida por el déficit parcial o total de la enzima lactasa, por lo que no se metaboliza correctamente la lactosa. La causa más frecuente de intolerancia a lactosa es la secundaria o adquirida por enfermedades gastrointestinales", recuerda la especialista.
En el caso del déficit congénito de lactasa, la especialista habla de alteración genética presente desde el nacimiento. En lo referente a la intolerancia primaria a la lactosa mantiene que esta se produce cuando el niño se cría en una sociedad que no consume productos lácteos.
Por último, Calderón explica que la intolerancia secundaria o adquirida se explica por una deficiencia transitoria de lactosa consecuencia enfermedades o de situaciones que afectan a la reserva enzimática en el tracto digestivo, como gastroenteritis aguda, enfermedad inflamatoria intestinal o fibrosis quística.
Photo: © Qcom.es

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