Los padres sobreprotectores perjudican la dentadura de sus niños, dice estudio
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Los dentistas hablan de la frecuencia con la que en los últimos años se encuentran en la consulta con padres sobreprotectores, y su sospecha de que esa forma de educar a los niños perjudica a la salud dental de los pequeños. Un estudio reciente realizado en Países Bajos ha puesto números a una sospecha que muchos dentistas llevan años comentando en los pasillos: el estilo de crianza sobreprotector, ese que algunos llaman de "padre o madre helicóptero", puede perjudicar la salud bucal de los niños y dificultar su manejo clínico.
El término no es nuevo. En 1990, Cline y Fay lo popularizaron en un libro titulado "Parenting with Love and Logic: Teaching Children Responsibility". Allí escribieron una frase que con el tiempo se ha convertido en una definición aceptada: "Algunos padres piensan que el amor significa hacer girar sus vidas alrededor de sus hijos. Estos son padres helicóptero. Planean sobre ellos y los rescatan cada vez que surge un problema".
El estudio, de tipo transversal, evaluó a niños de entre cinco y seis años. El objetivo era medir la asociación entre esa crianza de helicóptero y la salud dental. Los investigadores examinaron el comportamiento de cepillado en casa, la asistencia a las citas odontológicas y el estado general de la dentadura. Para recoger los datos, utilizaron cuestionarios que respondieron los padres, los propios dentistas y el personal clínico. El comportamiento sobreprotector se midió con una herramienta validada llamada Parental Overprotection Measure, o POM, que es un cuestionario. Además, los dentistas y sus asistentes usaron la escala de Venham para evaluar cómo se comportaban los niños durante el tratamiento.
El análisis incluyó a 120 niños. Los resultados mostraron una asociación clara entre el estilo sobreprotector y dos cosas: el estado de los dientes y el comportamiento durante la consulta. Lo llamativo es que ni el tipo de consulta ni el hecho de que el padre estuviera presente en la sala de tratamiento afectaron significativamente la conducta del niño. El factor determinante, según los datos, fue la puntuación en la escala POM.
Los niños cuyos padres obtenían puntuaciones más altas en sobreprotección mostraron comportamientos más disruptivos durante la atención dental. Se movían, lloraban, se negaban a abrir la boca. Pero la cosa no quedaba ahí. La sobreprotección, advirtió el estudio, no mejoraba la higiene oral. Al contrario: las puntuaciones altas en el POM se asociaron con una reducción del cepillado de seguimiento por parte de los padres y con una menor frecuencia de cepillado en general. Los padres helicóptero, además, reportaron más dificultades y más resistencia por parte de sus hijos durante el cepillado diario. También confesaron tener menos confianza en su propia capacidad para imponer rutinas de higiene oral, especialmente en el contexto de la atención dental rutinaria.
El resultado clínico fue el esperable. La sobreprotección se asoció con una mayor incidencia de caries. Cuanto más pronunciada era la conducta de helicóptero, más altas eran las puntuaciones en el índice de dientes cariados, perdidos y obturados. Los investigadores encontraron un patrón: el afán de los padres por evitar causar molestias a sus hijos, por ejemplo al no insistir en el cepillado cuando el niño se resiste, acababa comprometiendo la salud bucal de manera involuntaria.
El estudio describió una paradoja. Los padres que intentan proteger a sus hijos de cualquier dificultad, limitando su autonomía y esquivando el conflicto, terminan reduciendo su propia eficacia para mantener la higiene oral. Eso se traduce en cepillados menos consistentes y en menos cuidados de seguimiento. Los profesionales de la odontología, a la luz de estos hallazgos, pueden aplicar algunas estrategias durante la comunicación con los padres. Una de ellas es redefinir los roles: explicar que el padre no es el adversario del niño durante el cepillado.
La higiene oral es una medida de salud necesaria, parecida a ponerse el cinturón de seguridad, no un castigo. Otra es insistir en la inversión de tiempo: dos minutos diarios de cepillado constante, incluso con resistencia, pueden prevenir tratamientos más largos y complicados más adelante.
También se sugiere ofrecer opciones. Permitir que el niño elija su propio cepillo o decida el orden del cepillado le da una sensación de control. Enmarcar el cepillado como una actividad compartida, como perseguir a un "demonio de los dientes" o a un "monstruo de las galletas", convierte el momento en un juego de equipo en lugar de una lucha. Los dentistas pueden demostrar posiciones seguras, como la sujeción parental, que permiten un cepillado rápido y seguro sin miedo a hacer daño. Y, sobre todo, animar a la independencia: dar a los niños la oportunidad de enfrentarse a desafíos apropiados para su edad. El fracaso, en ese proceso, es parte del aprendizaje. Fracasar fortalece la confianza y la autonomía con el tiempo.
Los resultados mostraron una diferencia clara. Los niños con TDAH reportaron haber puesto menos esfuerzo en las actividades que los niños neurotípicos. Esa valoración más baja se mantuvo constante en los cuatro tipos de tareas. Daba igual que fuera la prueba de inteligencia estándar o la actividad desestructurada: los niños con el trastorno sentían que no estaban esforzándose tanto como sus compañeros. Sin embargo, cuando se les preguntaba por la dificultad de las tareas, no había diferencias entre los dos grupos. Ambos coincidían en que la actividad de control de la interferencia era la más difícil y la que requería más esfuerzo.
Esa falta de diferencias en la percepción de la dificultad tiene una posible explicación: el llamado "sesgo ilusorio positivo". Es una tendencia de las personas con TDAH a infravalorar sus propias dificultades y a valorar su rendimiento de manera más favorable de lo que sugieren las pruebas objetivas. En este contexto, los niños con el trastorno podrían estar minimizando lo difícil que les resulta una tarea, incluso si su rendimiento real indica que están teniendo dificultades.
Una de las observaciones más finas del estudio es que las valoraciones del esfuerzo y de la dificultad no estaban relacionadas entre sí. Un niño podía decir que una tarea no era especialmente difícil pero reportar que había intentado esforzarse mucho. O al revés. Eso sugiere que percibir lo difícil que es algo y decidir aplicar esfuerzo son dos procesos mentales completamente separados. "Un niño podía decir que una tarea no era especialmente difícil pero aún así reportar que había intentado esforzarse mucho en ella, y viceversa", explicó Torres Tacchino. "Esto sugiere que puede haber diferencias importantes no solo entre las valoraciones subjetivas y el rendimiento objetivo, sino también entre diferentes tipos de valoraciones subjetivas".
Otra conclusión relevante es que el rendimiento real del niño apenas tenía relación con lo mucho que sentía que se había esforzado. Obtener una puntuación alta no significaba que el niño sintiera que había intentado mucho. Esa desconexión indica que las valoraciones subjetivas capturan un aspecto único de la experiencia infantil que las puntuaciones tradicionales de los tests no registran.
Torres Tacchino fue cauto al interpretar los resultados. "No querríamos que los lectores interpretaran estos hallazgos como que los niños con TDAH simplemente carecen de motivación o no están intentando esforzarse", señaló. "Más bien, esperamos que estos hallazgos se interpreten como que los niños con TDAH pueden proporcionar información subjetiva útil sobre cómo experimentan las tareas cognitivas. Esto es importante porque sus propias perspectivas pueden ofrecer información que no es capturada solo por las puntuaciones de rendimiento. Una posible interpretación es que mantener el esfuerzo mental puede resultar especialmente difícil o aversivo para algunos niños con TDAH. Esa idea es consistente con la descripción del DSM-5-TR del TDAH, que incluye 'a menudo evita, le disgusta o es reacio a participar en tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido'".
El estudio tiene limitaciones, como el hecho de que la muestra de niños con TDAH era predominantemente masculina, lo que dificulta saber si los hallazgos se aplican igualmente a las niñas. También se pidió una sola valoración subjetiva al final de cada actividad; preguntar varias veces durante la prueba podría capturar una imagen más precisa de la atención fluctuante. Aun así, los investigadores esperan que su trabajo anime a seguir explorando las valoraciones subjetivas como una forma de evaluar la monitorización metacognitiva en niños con TDAH, tanto en entornos de evaluación estructurados como en el aula.
© SomosTV LLC-NC / Photo: © Weideman Pediatric Dentistry & Orthodontics








































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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