Noticias

Lo que pasa en el cerebro infantil cuando abraza un muñeco

publisher

mcora

Un equipo de investigadores, entre los que figuran Sarah Gerson, Ross E. Vanderwert y Salim Hashmi, en una serie de estudios publicados recientemente, compararon el impacto del juego con muñecas frente al juego con tablets en niños de entre cuatro y ocho años. Y los resultados, lejos de ser anecdóticos, sugieren que el juego tradicional de imitación tiene un efecto medible y positivo en una habilidad crucial para la vida: la capacidad de entender lo que otra persona está pensando o sintiendo.

El diseño del experimento fue cuidadoso. Primero, los investigadores evaluaron a los participantes para medir su "teoría de la mente", es decir, su capacidad para comprender que otras personas pueden tener creencias, deseos e intenciones distintas a las suyas propias. Este es un hito fundamental en el desarrollo social infantil. Un niño que entiende que su madre no sabe dónde escondió el juguete, o que su amigo está enfadado porque él rompió algo sin querer, está usando esta habilidad.

Después de esa evaluación inicial, los niños fueron divididos aleatoriamente en dos grupos. A uno se le entregó un conjunto de muñecas para jugar en casa. Al otro, una tableta con juegos creativos de mundo abierto. No hubo instrucciones específicas sobre cómo jugar. Los padres solo tenían que registrar la frecuencia y las condiciones del juego. La idea era observar el comportamiento natural.

Seis semanas después, los niños volvieron al laboratorio. Repitieron las pruebas sobre comprensión de estados mentales ajenos. La diferencia fue significativa. Los niños que habían jugado con muñecas mostraron una mejora notable en su capacidad para entender las perspectivas de los demás en comparación con aquellos que habían usado las tabletas.

Los investigadores no especulan con mecanismos mágicos. Apuntan a algo más concreto: cuando un niño juega con una muñeca, incluso cuando está solo, activa las áreas del cerebro vinculadas al procesamiento social.

Estudios previos de neuroimagen realizados por el mismo equipo ya habían detectado que el juego con muñecas genera un aumento del lenguaje interno sobre pensamientos y emociones. Los niños hablan más sobre lo que los personajes "sienten" o "quieren". Inventan conflictos y los resuelven. Ensayan interacciones humanas complejas en un entorno de bajo riesgo.

La tableta, por el contrario, aunque ofrece estímulos y recompensas inmediatas, no fomenta ese ensayo de la intersubjetividad. Los juegos digitales, incluso los más creativos, suelen presentar problemas que se resuelven con acciones físicas (tocar, arrastrar, combinar), no con la negociación emocional entre personajes.

Para los padres, las implicaciones son tranquilizadoras en un sentido paradójico. No hace falta llenar la habitación de juguetes caros con certificados pedagógicos. El juego "tonto" de las muñecas, ese que a veces los adultos intentan redirigir hacia actividades más "productivas", está construyendo algo valioso. Está entrenando la empatía. Está enseñando al niño a ponerse en el lugar del otro, una habilidad que necesitará décadas después para resolver una disputa laboral, para consolar a una pareja o para simplemente convivir en una sociedad fracturada.

"Estos hallazgos sugieren que el juego con muñecas puede apoyar activamente el desarrollo de la comprensión social", concluyen los autores del estudio. Y añaden algo que debería grabarse en madera en las salas de espera de los pediatras: el juego no es solo un entretenimiento previo a la vida real. La vida real, en gran medida, se ensaya en esos diálogos susurrados entre dos trozos de tela rellenos de algodón.

Mientras una pantalla estimula los reflejos y la atención, una muñeca estimula la humanidad. Y en un mundo que se jacta de estar cada vez más conectado pero que se siente cada vez más solo, la capacidad de entender al otro no es un lujo. Es casi un salvavidas.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © Ms. Melissa

Comentarios

Leave a Reply

NOTICIAS DESTACADAS