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La exposición temprana a los gérmenes puede proteger a los niños de las alergias, según Yale

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Las alergias se han convertido en algo cotidiano. Cada vez más personas reaccionan a sustancias que, en teoría, no deberían causar ningún problema: el polen, el polvo, los frutos secos, el huevo, la leche. Durante años, los científicos se han hecho una pregunta simple: ¿por qué el sistema inmunológico reacciona de forma exagerada? Un nuevo estudio de la Universidad de Yale ofrece una respuesta que apunta al entorno en el que crecemos. La investigación, publicada en la revista "Nature", muestra que la exposición cotidiana a microbios y a antígenos diversos puede moldear la forma en que el sistema inmunológico responde más adelante en la vida.

Las enfermedades alérgicas están impulsadas por una respuesta inmunitaria de tipo II hiperactiva. Esa respuesta produce anticuerpos IgE que desencadenan síntomas como hinchazón, picor y, en los casos más graves, reacciones severas que pueden poner en peligro la vida. En el último siglo, las tasas de alergia han aumentado de forma pronunciada. La genética, por sí sola, no puede explicar este incremento. Algo en el entorno, en la forma de vida moderna, está cambiando la manera en que el sistema inmunológico aprende a responder.

Las personas con genes similares muestran tasas de alergia diferentes según el lugar donde viven. Ese patrón sugiere que no es solo cuestión de herencia. Es cuestión de exposición. Para probar esta idea, los investigadores compararon dos grupos de ratones. Un grupo vivía en condiciones de laboratorio limpias, protegidos, aislados. El otro grupo provenía de tiendas de mascotas y había estado expuesto a microbios y a entornos variados. "Queríamos probar la idea de que vivir en un entorno menos limpio te protege de las alergias", explicó Ruslan Medzhitov, autor correspondiente del estudio. "La pregunta principal que queríamos responder era qué le pasa al sistema inmunológico cuando estás en un entorno natural y expuesto a muchos microbios".

La diferencia fue notable. Los ratones de la tienda de mascotas mostraban reacciones alérgicas mucho más débiles. Incluso cuando se les exponía a los mismos alérgenos, evitaban respuestas graves como la anafilaxia. Esa protección no provenía de un sistema inmunológico débil. Al contrario. Sus respuestas inmunitarias eran diferentes. Producían más anticuerpos IgG, que pueden bloquear las reacciones alérgicas, y mostraban respuestas menos dañinas impulsadas por IgE. En términos simples, su sistema inmunológico había aprendido el equilibrio.

La clave está en la memoria inmunológica. Los ratones de la tienda de mascotas ya portaban anticuerpos y células T que reaccionaban a nuevos alérgenos, aunque nunca hubieran visto esas sustancias exactas antes. "Los ratones naturales reciben todo tipo de exposiciones microbianas, pero no están enfermos. Representan lo que es el estado normal del animal, y de los humanos hasta hace unos cien años", señaló Medzhitov. Y añadió: "Básicamente, encontramos que esta exposición normal a microbios y otros antígenos construye un estado del sistema inmunológico muy diferente en comparación con lo que vemos en los ratones limpios, cuyos sistemas claramente no son normales".

Este fenómeno ocurre por la reactividad cruzada. El sistema inmunológico reconoce patrones. La exposición a un antígeno puede prepararlo para responder a muchos otros similares. Como resultado, cuando estos ratones encontraban un nuevo alérgeno, su sistema inmunológico no entraba en pánico. En lugar de eso, utilizaba la memoria existente para responder de forma controlada. Esa memoria también inclinaba la balanza hacia respuestas protectoras de IgG, anticuerpos que pueden bloquear los alérgenos antes de que desencadenen reacciones dañinas.

El estudio también identificó una ventana clara en la vida temprana durante la cual el sistema inmunológico es más propenso a desarrollar alergias. Los ratones expuestos a alérgenos cuando eran crías mostraban respuestas alérgicas fuertes. Pero aquellos expuestos más tarde, después de haber adquirido una experiencia inmunológica más amplia, estaban protegidos. Aún más interesante: esta susceptibilidad temprana no es permanente. Las exposiciones posteriores pueden reconfigurar la respuesta inmunológica y reducir la sensibilidad alérgica. El sistema inmunológico, sugiere el estudio, mantiene cierta flexibilidad. Puede aprender y reaprender en función de la experiencia.

Los investigadores también probaron si la exposición a proteínas similares podía proteger contra las alergias. "Con la industrialización y el uso de antibióticos, la sanitización, los productos de higiene, las vacunas, etcétera, estamos cada vez más protegidos contra microbios verdaderamente peligrosos, lo cual es genial", dijo Medzhitov. "Pero la contrapartida es que nuestro sistema inmunológico está en este estado no entrenado, no preparado, y exposiciones que de otro modo serían inofensivas desencadenan una respuesta alérgica patológica".

El equipo descubrió que la exposición a antígenos relacionados, incluso de especies diferentes, reducía las reacciones alérgicas. Esto funcionaba tanto antes como después de la sensibilización. Otra vía implicaba la tolerancia. Cuando el sistema inmunológico encuentra proteínas en un contexto tranquilo, por ejemplo a través de la dieta, aprende a no reaccionar con fuerza. Esa tolerancia puede extenderse también a proteínas relacionadas. Incluso los alimentos complejos mostraban este efecto. Las dietas que contenían ciertas proteínas vegetales reducían las respuestas alérgicas a alimentos relacionados, como el cacahuete.

Este estudio cambia la forma de pensar sobre las alergias. Muestra que el sistema inmunológico está moldeado por la experiencia, no solo por los genes. Un entorno diverso construye una memoria inmunológica amplia que ayuda al cuerpo a responder con calma en lugar de reaccionar de forma exagerada. Los estilos de vida modernos a menudo limitan estas exposiciones. Los entornos más limpios, el contacto microbiano reducido y las dietas limitadas pueden dejar al sistema inmunológico menos preparado. El resultado es un sistema que reacciona con fuerza a sustancias inofensivas.

Comprender este proceso abre nuevas vías para la prevención y el tratamiento. En lugar de evitar todas las exposiciones, exposiciones cuidadosamente diseñadas podrían ayudar a entrenar el sistema inmunológico. Las alergias, según esta perspectiva, no son solo un fallo del sistema inmunológico. Pueden ser una consecuencia de lo poco que ha visto.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © Marko Milivojevic

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