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La forma de comer de los niños en edad preescolar se agrupa en cuatro perfiles

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Un estudio reciente ha descrito cuatro patrones diferenciados de conducta alimentaria en niños de 3 a 6 años y ha analizado cómo se relacionan con diversos marcadores de composición corporal, como el índice de masa corporal, la grasa corporal y la masa magra. La investigación, titulada "Eating Behavior Latent Profiles and Their Associations With Body Composition in Early Childhood: The CORALS Cohort", se ha publicado en la revista científica "Obesity" y, según sus autores, aporta datos clave sobre una fase decisiva para la maduración de la regulación del apetito y la composición corporal.

El trabajo forma parte del proyecto CORALS y está coordinado por personal investigador del grupo GENUD de la Universidad de Zaragoza, el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (IIS Aragón) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN). En el estudio participaron 1.208 niños y niñas en edad preescolar procedentes de siete ciudades españolas: Barcelona, Córdoba, Pamplona, Reus, Santiago de Compostela, Valencia y Zaragoza. Todos ellos fueron sometidos a mediciones antropométricas para determinar su composición corporal.

Para evaluar la conducta alimentaria, las familias respondieron al cuestionario CEBQ (Child Eating Behaviour Questionnaire), que incluye ocho dimensiones relacionadas con el acercamiento y la evitación de los alimentos. A partir de esas respuestas, se aplicaron análisis de perfiles latentes para detectar combinaciones de rasgos que aparecen juntas.

Los hallazgos indican la presencia de cuatro perfiles de conducta alimentaria en ambos sexos: controlador, ávido, típico y evitativo. En términos generales, los niños con el perfil de comensal ávido mostraron valores más altos en los indicadores de composición corporal, mientras que los clasificados como evitativos presentaron valores más bajos. En el caso del perfil controlador, se observó una asociación con menor grasa corporal en las niñas, pero con mayor masa magra en los niños, lo que sugiere que un mismo patrón de conducta alimentaria puede vincularse de forma distinta al cuerpo según el sexo.

"Identificar perfiles de conducta alimentaria en lugar de analizar conductas aisladas permite comprender mejor cómo se relacionan los niños con la comida en su contexto diario. Estos resultados abren la puerta a estrategias de prevención y seguimiento nutricional más personalizadas desde la etapa preescolar", señalan los investigadores.

El trabajo ha sido desarrollado por la investigadora Andrea Jimeno-Martínez, bajo la supervisión de la doctora Guiomar Masip, la doctora María Luisa Miguel-Berges y el doctor Luis A. Moreno, investigador principal del grupo GENUD. Todo el equipo pertenece a la Universidad de Zaragoza, el IIS Aragón y el CIBEROBN. Asimismo, la investigación ha contado con el apoyo de otros grupos del CIBEROBN y de entidades como la Universidad Rovira i Virgili y el Instituto de Investigación Pere Virgili (URV-IISPV), el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), el Hospital Clínico Universitario de Santiago, la Universidad de Valencia, la Universidad de Navarra, el Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdisNA) y el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) de Barcelona.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © USDA

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