Noticias

Cuando los niños se guardan las emociones en la escuela y explotan en casa

publisher

mcora

Parker Kraychy empezó primero de primaria y su madre, Kristi Kraychy, no dejaba de recibir buenas noticias desde el colegio. El maestro le decía que era un ángel, que trabajaba duro y que atendía bien en clase. Kristi se alegraba, pero no podía evitar una sensación de extrañeza. Porque en cuanto Parker cruzaba la puerta de casa, la historia cambiaba por completo. Durante meses, las tardes se convirtieron en una sucesión de berrinches, gritos y enfados que parecían no tener fin, cuenta Today's Parent.

¿Qué hacer cuando ocurre? Los expertos recomiendan dar espacio a la explosión y validar las emociones del niño. Lapointe sugiere frases como "Ha sido un día largo, ¿verdad?" o "Estoy aquí contigo", mientras el pequeño se desahoga. Kristi Kraychy dejaba que Parker liberara su energía como necesitara, siempre que no se hiciera daño a sí mismo ni a los demás. Pero no es fácil, sobre todo cuando hay más de un niño o hay que preparar la cena.

Lo importante es no sentirse atacado ni tomárselo como algo personal, aunque Kristi reconoce que es difícil cuando te insultan en la cara.

Nair propone buscar una actividad de desconexión al final del día: montar en bici, una pelea de cosquillas, contar chistes, escuchar música con auriculares o sencillamente no hacer nada. Esa actividad puede convertirse en un ritual diario que ayude a sobrellevar las emociones intensas. "A los humanos nos encantan las rutinas", dice Lapointe. "Dan seguridad y actúan como un guion en medio de la tormenta emocional".

¿Y las pantallas? Lapointe admite que pueden servir como recurso de emergencia si funcionan, pero siempre después de haber tenido un momento de conexión humana.

Pero ¿se puede prevenir el colapso? Nair recomienda reconectar positivamente al recoger a los niños: saludarlos con una sonrisa y un abrazo, en lugar de bombardearlos con preguntas sobre los deberes. También sugiere darles tiempo y espacio después de la recogida, ya sea en silencio en el coche o caminando sin forzar conversaciones importantes. Ella aprendió por experiencia propia que las actividades extraescolares o las citas con amigos justo después del colegio no funcionaban; su hijo necesitaba tiempo para reajustarse.

La alimentación también juega un papel clave. Los niños suelen estar irritables cuando tienen hambre o sueño, así que mejor ponerles la merienda delante sin preguntar si quieren. Dejar una fiambrera con fruta, verdura y queso al alcance puede ser una buena estrategia.

Pero por encima de todo, lo fundamental es mantener la conexión durante el día. Lapointe propone enviar notas en la fiambrera, llenar las manos del niño de besos simbólicos o guardar una foto juntos en la mochila. Si los niños sienten que sus padres están con ellos aunque no estén físicamente, es menos probable que se sientan vulnerables y luego se enfaden por la ausencia.

También conviene llenarlos de atención antes del colegio, dedicando un rato por la mañana a leer un cuento o simplemente estar juntos.

¿Y después del berrinche? Aunque se tomen todas las medidas, a veces el colapso ocurre igual. Lapointe dice que si pasa, es porque tenía que pasar. No conviene darle demasiadas vueltas, pero sí asegurar al niño que se le quiere incondicionalmente. Se puede cerrar el círculo con frases como "Te quiero en todas tus versiones, incluso en las que tienes un berrinche. La próxima vez que sientas que vas a explotar, respira hondo y cuéntame con palabras qué te pasa".

Kristi Kraychy descubrió, tras investigar, que Parker tenía unas expectativas tan altas sobre sí mismo en el colegio que cualquier cosa que no fuera perfecta le resultaba casi traumática, pero se guardaba esa sensación hasta llegar a casa. La estrategia que encontraron fue animarlo a cometer algún error a propósito, para que viera que el mundo no se acababa si no era perfecto.

En definitiva, los expertos coinciden: los niños necesitan sentirse seguros y apoyados, especialmente cuando están vulnerables y sus padres no pueden estar a su lado. Lapointe lo resume así: mantener la conexión y llenarlos de "mensajes de amor y aceptación incondicional, pase lo que pase".

© SomosTV LLC-NC / Photo: © BIC

Comentarios

Leave a Reply

NOTICIAS DESTACADAS