Cómo la tecnología reduce la conversación entre padres e hijos
publisher
mcora
Un estudio realizado hace algún tiempo en Estados Unidos reveló que los menores dedican apenas cuatro minutos al día a hablar con alguno de sus padres, sin contar el tiempo de las comidas. La cifra, que posiblemente sería peor si se actualizara, según señala Aleteia, dibuja un panorama en el que el hogar está invadido por smartphones, mensajería instantánea, TikTok e Instagram, dispositivos que ofrecen una ilusión de conexión pero que en realidad recortan el tiempo disponible para estrechar los lazos familiares.
La psicología pediátrica muestra que los niños que hablan poco tiempo con sus padres presentan una mayor desobediencia y agresividad en comparación con quienes reciben más atención. Un estudio observacional en restaurantes donde un progenitor y un hijo comían juntos mostró que el 75% de los padres o madres usaba su dispositivo móvil durante la comida. De ellos, el 30% lo utilizó de forma continua, ignorando al menor.
Otros trabajos indican que una mayoría de niños intenta conseguir la atención de los adultos aumentando comportamientos molestos. A cambio, muchos padres intentan calmar a sus hijos recurriendo a la tecnología en lugar de la interacción personal que estos anhelan. Al darles pantallas o demasiado tiempo de exposición para pacificarlos, los condicionan desde temprana edad a preferir la tecnología antes que la conversación a lo largo de su desarrollo. El uso frecuente y compulsivo de internet se ha asociado con un incremento del 250% de depresión.
Frente a este escenario, los especialistas sugieren restringir la cantidad de tiempo tecnológico en casa, imponer límites horarios y días sin dispositivos, retrasar la compra de un móvil a los hijos y bloquear el propio cuando no sea realmente necesario. Dedicar a los niños tiempo para una interacción significativa, lejos de las pantallas, es un paso hacia recuperar el vínculo. También recomiendan apagar los dispositivos dos horas antes de ir a dormir y dedicar ese tiempo a construir una rutina nocturna que incluya tiempo en familia.
Las rabietas no aparecen cuando el niño tiene miedo: la amígdala y la seguridad emocional
El neuropsicólogo Álvaro Bilbao sostiene que existe una relación directa entre la inseguridad y las rabietas que algunos niños expresan alrededor de los dos años. En un post divulgativo en redes sociales, el especialista explicó que "cuando un niño está asustado, la amígdala cerebral activa un sistema que inhibe todas las respuestas que no sean imprescindibles para su supervivencia".
Esto explica por qué un niño en un contexto de miedo e inseguridad no suele padecer rabietas. "Cuando está contigo se siente lo suficientemente seguro como para expresar todas sus emociones, aunque pueden resultar incómodos o enfadarte", añade Bilbao. Es decir, las rabietas suelen producirse más a menudo en entornos de seguridad y confianza; de ahí que se desencadenen más en el ámbito del hogar y con los padres.
La explicación tiene evidencias científicas. Hace más de una década, un grupo de investigadores de la Universidad de Iowa demostró que la amígdala ayuda a seguir vivos al evitar situaciones, personas u objetos que ponen en peligro la vida. El estudio, publicado en la revista Current Biology, profundiza en la diferencia entre tener amígdala y no tenerla con respecto a las situaciones que ponen en riesgo la supervivencia.
"La amígdala revisa constantemente toda la información que llega al cerebro a través de los distintos sentidos con el fin de detectar rápidamente cualquier cosa que pueda influir en nuestra supervivencia", explicaban entonces sus responsables. "Una vez que detecta el peligro, la amígdala orquesta una respuesta rápida de todo el cuerpo que nos empuja a alejarnos de la amenaza, lo cual aumenta nuestras posibilidades de supervivencia", añadían.
En esa respuesta para la supervivencia quedan inhibidas, según neuropsicólogos como Bilbao, aquellas conductas que no ayudan a conseguir ese objetivo, y las rabietas forman parte de ese grupo. Ese es uno de los motivos que mayor relación tiene con el hecho de que se produzcan menos rabietas en niños pequeños en contextos de miedo e inseguridad.
© SomosTV LLC-NC / Photo: © BIC




































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































Comentarios