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Preocupan accidentes infantiles con vehículos eléctricos

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Las bicicletas eléctricas han llegado para quedarse. Son ágiles, silenciosas y, para muchos, representan una alternativa de movilidad más sostenible y económica que el coche. Pero también tienen un coste, y no solo el de la batería. En California, las lesiones relacionadas con las e-bikes se han disparado de manera exponencial en los últimos años, y los niños están entre los más afectados.

Un estudio reciente de la Universidad de California en San Diego, publicado en la revista "Trauma Surgery and Acute Care Open", ha analizado los datos de la Patrulla de Carreteras de California durante un periodo de siete años. Los resultados son alarmantes. En 2018, se registraron apenas dos colisiones con e-bikes. En 2024, la cifra ascendió a más de 1.500. En total, el estudio incluyó 4.035 accidentes con bicicletas eléctricas y 58.332 con bicicletas tradicionales.

Los investigadores encontraron que los conductores de e-bikes son más jóvenes que los ciclistas tradicionales, con una proporción mayor de menores de 14 años entre los heridos. Además, las lesiones moderadas y graves son más comunes entre los usuarios de e-bikes. También es más probable que estos conductores estén involucrados en infracciones por velocidad inadecuada y giros indebidos, y que los accidentes ocurran en comunidades con mayor poder adquisitivo.

John Austin, médico residente de cirugía general e investigador en la Escuela de Medicina de UC San Diego, y primer autor del estudio, señala: "Uno de los hallazgos más preocupantes fue el número desproporcionadamente alto de niños heridos involucrados en accidentes con bicicletas eléctricas. Las e-bikes ofrecen beneficios valiosos para el transporte y la recreación, pero sus velocidades más altas pueden generar fuerzas de impacto más comparables a las de las motocicletas que a las de las bicicletas tradicionales, lo que provoca lesiones potencialmente graves".

El estudio también revela que el uso del casco entre los conductores de e-bikes heridos es inconsistente, lo que agrava las consecuencias de los accidentes. Jay Doucet, profesor clínico voluntario de cirugía en UC San Diego y profesor de cirugía en la Universidad Estatal de Florida, añade: "Las e-bikes han llegado para quedarse y ofrecen beneficios sustanciales para la movilidad y la recreación. Sin embargo, nuestro estudio encontró un aumento dramático en las lesiones por e-bikes en toda California, incluido un número desproporcionado de niños y bajas tasas de uso del casco entre los conductores heridos".

El mercado de las e-bikes no deja de crecer. En 2024, se vendieron 1,7 millones de unidades en Estados Unidos, frente a las 325.000 de 2018. A nivel mundial, el mercado de las e-bikes alcanzó los 62.000 millones de dólares en 2024 y se prevé que llegue a los 113.000 millones en 2030. Es un negocio en expansión, pero la seguridad no parece haber seguido el mismo ritmo.

Los investigadores subrayan la necesidad de mejorar la educación de los conductores, el uso del casco, las infraestructuras y las políticas de seguridad para los usuarios de e-bikes. También destacan la importancia de la clasificación y el etiquetado de estos vehículos para facilitar su control y aumentar la conciencia pública sobre sus capacidades de velocidad.

En California, las e-bikes se clasifican en tres categorías. Las de clase 1 y 2 asisten al pedaleo hasta los 20 kilómetros por hora, mientras que las de clase 3 llegan hasta los 28 kilómetros por hora. La ley estatal impide que las ciudades restrinjan el acceso de las e-bikes a carriles bici o senderos, aunque los gobiernos locales pueden prohibirlas en algunos senderos ecuestres, de senderismo o recreativos.

En la ciudad de Los Ángeles, las normativas prohíben las e-bikes en las aceras y en el paseo marítimo de Ocean Front Walk entre Marine Street y Via Marina. En las zonas no incorporadas del condado, está prohibido circular por calles con límite de velocidad superior a 40 kilómetros por hora, salvo que haya carril bici, y se prohíbe el uso de sidecares o asientos laterales.

Los investigadores planean ampliar su trabajo vinculando los datos de accidentes con los registros hospitalarios para comprender mejor las lesiones específicas que sufren los conductores y evaluar la efectividad de las nuevas normativas de seguridad. Mientras tanto, la pregunta queda flotando en el aire californiano: ¿estamos preparados para la velocidad que estamos poniendo en manos de nuestros hijos?

© SomosTV LLC-NC / Photo: © E Bike Advanced Technologies

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