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40% de las parejas prefieren tener una mascota que un niño/a

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Los datos de una nueva encuesta de Harris Poll dibujan un panorama que, hace unas décadas, habría resultado difícil de imaginar. Cuatro de cada diez estadounidenses, si tuvieran que elegir entre tener una mascota o un hijo en el futuro, se decantarían por el animal. La cifra, que emerge de un sondeo realizado a más de dos mil adultos entre finales de abril, refleja un cambio profundo en la manera en que una parte de la sociedad concibe la familia, las prioridades vitales y, en última instancia, la economía doméstica.

El informe, titulado "State of Pets", no solo registra una preferencia: apunta a una transformación generacional con implicaciones que van desde el gasto en alimentación animal hasta la propia definición de lo que significa cuidar de alguien.

Cuando se planteó la pregunta de manera binaria, el 40% de los encuestados eligió las mascotas, el 39% optó por ambas opciones y solo un 21% se decantó por los hijos. Entre quienes ya tienen animales, la identificación es aún mayor: el 83% asegura que sus mascotas son como hijos propios. Libby Rodney, directora de estrategia y futurista de Harris Poll, resumió el fenómeno con una fórmula que intenta captar su esencia: "La paternidad de patas se ha convertido en una verdadera identidad económica y familiar". Y añadió: "Preguntados sobre qué preferirían tener en el futuro, más estadounidenses eligen ahora mascotas en lugar de hijos, y los propietarios más jóvenes están recortando sus propias comidas para llevar, vacaciones e incluso citas médicas para derrochar en sus animales. Esto no es sentimentalismo. Es una generación que decide que la mascota es el único dependiente que realmente pueden permitirse criar".

El fenómeno es especialmente acusado entre los más jóvenes. Más de la mitad de los encuestados de la generación Z y los millennials, un 55%, aseguró haber considerado construir su vida en torno a las mascotas en lugar de tener hijos. Y un 54% afirmó que, si pudiera, dejaría una herencia a su animal. Las razones que esgrimen quienes prefieren las mascotas a los hijos son variadas, pero todas apuntan a una misma dirección: la dificultad de asumir la crianza en las circunstancias actuales. Un 45% citó no estar en el momento vital adecuado para criar a un niño. Un 35% argumentó que los animales son más fáciles de cuidar. Y un 32% señaló que las mascotas representan una carga financiera menor.

La encuesta, sin embargo, también revela que esa carga económica, aunque menor que la de un hijo, no es desdeñable. El aumento de los costes está reconfigurando los hábitos de gasto de los dueños de mascotas, especialmente entre los más jóvenes. Más de la mitad de los encuestados de la generación Z y los millennials, un 54%, dijo preocuparse por cómo el coste de la vida afecta su capacidad para pagar cuidados de calidad para sus animales. A pesar de ello, los propietarios más jóvenes reportan un gasto superior al de las generaciones anteriores en prácticamente todas las categorías relacionadas con el cuidado animal: seguros, peluquería, adiestramiento y productos de bienestar.

Para compensar estos desembolsos, muchos están haciendo ajustes en su propia economía doméstica. Un 56% del total de encuestados, y un 61% entre los más jóvenes, afirma cocinar más en casa en lugar de pedir comida para llevar. Un 41% ha cambiado a marcas de supermercado más baratas para su propio consumo, y un 39% ha reducido sus gastos personales en compras no esenciales. La presión es tal que casi tres de cada diez dueños de mascotas de la generación Z y millennials, un 29%, aseguran estar endeudados como consecuencia de los gastos relacionados con sus animales, frente al 14% de los miembros de la generación X y los baby boomers.

A pesar de esta tensión financiera, los jóvenes gastan más en seguros para mascotas, adiestramiento y ropa. Un 77% de los propietarios de la generación Z y millennials afirma mantener un presupuesto separado para sus mascotas, frente al 56% de las generaciones mayores. Esta distinción presupuestaria subraya hasta qué punto el animal se ha convertido en un centro de gasto independiente y prioritario, casi como un miembro más de la unidad familiar con sus propias partidas económicas.

El sondeo también exploró la relación con la tecnología, y encontró un rechazo mayoritario a la idea de que un sustituto artificial pudiera ocupar el lugar de un animal real. El 86% de los dueños de mascotas aseguró que las mascotas de inteligencia artificial nunca podrían reemplazar el vínculo emocional que establecen con un animal vivo. Un dato que, en un momento de entusiasmo tecnológico, sugiere que el componente afectivo sigue siendo irreductible.

Más allá de las preferencias individuales, la encuesta detectó un respaldo significativo a medidas políticas que alivien el coste de tener mascotas. El 68% de los dueños de animales cree que deberían recibir desgravaciones fiscales por gastos como comida y atención médica, de manera similar a las deducciones por hijos. El 69% aseguró que adoptaría a su mascota como dependiente legal si fuera posible. Otras medidas que los encuestados consideran necesarias incluyen deducciones fiscales por tenencia de mascotas, controles de alquiler o límites a las tasas por animales, y la posibilidad de utilizar cuentas de ahorro para gastos médicos en el cuidado de las mascotas. Un 44% de los dueños de mascotas afirmó que el coste de la vida le preocupa hasta el punto de dudar de su capacidad para seguir ofreciendo a su animal la vida que merece.

El informe, en su conjunto, traza el retrato de una sociedad en la que las mascotas han pasado de ser compañeras a ocupar un lugar central en la estructura familiar y económica de muchas personas. La tendencia, impulsada por las generaciones más jóvenes, no parece un capricho pasajero, sino una respuesta adaptativa a unas condiciones sociales y económicas que hacen de la crianza de un hijo un proyecto cada vez más incierto. La mascota, en este contexto, se convierte en un sustituto asequible y emocionalmente gratificante, un dependiente que no exige colegio, ni universidad, ni un futuro incierto, pero que sí reclama un presupuesto propio, seguros y, a veces, incluso una herencia.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © The Mannered Mutt

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