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Una terapia con células T que ofrece esperanza a niños con tumores cerebrales

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Los tumores cerebrales infantiles son de los más difíciles de tratar. Cuando un glioma difuso intrínseco de protuberancia (DIPG) crece en el tronco encefálico, la cirugía es prácticamente inviable: cualquier corte en esa zona puede dañar tejidos que controlan la respiración o los latidos del corazón. Los fármacos, además, tienen que atravesar la barrera hematoencefálica, lo que a menudo obliga a inyecciones directas en el cerebro o en el líquido cefalorraquídeo. Y la quimioterapia, en niños, es especialmente difícil de tolerar.

Contra ese panorama, un ensayo clínico de fase 1 liderado por investigadores del Children's National Hospital ha mostrado resultados que, en palabras de sus propios autores, son "alentadores". La terapia, desarrollada por Catherine Bollard, utiliza células T autólogas del propio paciente, modificadas para atacar tres proteínas asociadas a tumores cerebrales: WT1, PRAME y survivina. La ventaja es que no se trata de células de donante, sino de las propias, y se administran por vía intravenosa, no mediante inyecciones en el cerebro.

El ensayo incluyó a 33 pacientes. Ninguna de las dosis alcanzó niveles tóxicos, y solo se registraron dos eventos adversos graves. En los pacientes con DIPG recién diagnosticado que no recibieron depleción linfocitaria, la mediana de supervivencia global fue de 13,7 meses. En los casos de tumores no localizados en el tronco encefálico que habían recaído o eran recurrentes, la mediana de supervivencia libre de progresión fue de cinco meses. Pero los datos más llamativos son los de cuatro pacientes: tres de ellos permanecen libres de enfermedad a los 31,8, 41,2 y 51,6 meses sin tratamientos adicionales, y uno tuvo una respuesta completa.

"Este estudio representa un paso importante hacia el desarrollo de terapias con células T más seguras y efectivas para niños con cánceres cerebrales devastadores", afirmó Bollard en un comunicado. "Incluso en este ensayo en fase inicial, centrado en la seguridad, nos animó ver beneficios clínicos duraderos en varios pacientes que, de otro modo, tenían muy pocas opciones".

Eugene Hwang, neurooncólogo pediátrico que codirigió el ensayo, explicó que el objetivo principal era establecer la dosis máxima segura y efectiva. "Alcanzamos la dosis más alta sin demasiados efectos secundarios, lo que la convierte en la dosis recomendada para futuros ensayos", dijo. "También encontramos que varios pacientes respondieron bien al tratamiento, lo que es emocionante, y nos da la razón para construir esta estrategia en los próximos dos ensayos, que se están abriendo en Children's ahora".

Los resultados son prometedores, pero los investigadores insisten en que son exploratorios. Los próximos estudios, ya en desarrollo, buscarán mejorar la eficacia. Uno de ellos, el ensayo LIFT, combinará la terapia celular con ultrasonidos de baja frecuencia para mejorar la llegada de las células T al tumor. El otro, llamado IMPACT, utiliza el mismo sistema pero trata de identificar dianas específicas de cada tumor.

Hwang, al hablar del trabajo realizado, lo resumió con cautela: "Es otro escalón hacia el sueño de curar algún día a estos niños". La terapia, si los próximos ensayos confirman los resultados, podría ser una de las primeras en mostrar éxito en tumores sólidos, un terreno donde las terapias celulares han tenido dificultades hasta ahora.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © The Mark Foundation for Cancer Research

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