El boletín de notas llega a casa: cómo acompañar a los hijos sin caer en comparaciones ni recompensas
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Termina el curso escolar. Y con el final de las clases, las calificaciones empiezan a llegar: en las mochilas de los niños, en las bandejas de entrada de los correos electrónicos de los padres. Un papel impreso o un número en una pantalla. Para muchas familias, ese pequeño gesto contiene varias emociones. Orgullo, ansiedad, decepción, esperanza. Y también las temidas comparaciones. Quizás alguna reacción de sorpresa.
Pero ese número o esa letra impresa en un papel es solo una pieza de un rompecabezas más complejo. Indica el rendimiento del hijo en los exámenes y los deberes durante unos meses. Pero revela muchas más cosas. La respuesta y la reacción que los padres tengan ante esas calificaciones es importante. Porque el hijo, a partir de ahí, empieza a comprender su propio valor, su esfuerzo y su relación con el aprendizaje a largo plazo.
Cuando las calificaciones no son las esperadas, es probable que el niño o adolescente se sienta vulnerable. El objetivo de los padres, en ese momento, debería ser brindarle apoyo, no añadir una fuente de presión adicional. Así lo explica Nerea López, psicóloga infantojuvenil, en declaraciones recogidas en la información difundida. López afirma: "Las notas no deberían vivirse como una medida del valor personal de un niño o adolescente. Por tanto, es importante separar el resultado académico de la relación afectiva con ellos, porque perciben rápidamente la decepción aunque no se verbalice".
En lugar de ir directamente a la cifra y reaccionar, la psicóloga recomienda invitar a la conversación. Explica: "Escuchar qué explicación hace de esa nota y cómo se sienten ayuda mucho a hablar del proceso: hábitos de estudio, esfuerzo, motivación o posibles dificultades emocionales". Las calificaciones finales son, según esta visión, una instantánea de una historia más compleja. Frente a una mala nota, dice López, puede surgir "la oportunidad para entender qué está pasando y qué necesita el menor en ese momento. Aprenden más desde la calma y el acompañamiento que desde el miedo o la presión".
Uno de los errores más comunes en los que caen los padres es la comparación. Comparar a un hijo con sus hermanos o con sus compañeros de clase puede parecer inofensivo. Sin embargo, según los expertos, puede minar la confianza y generar vergüenza. Cada niño aprende y crece de forma distinta. Cuando se compara a un niño con los demás, este puede desarrollar creencias internas sobre el perfeccionismo y sobre lo que significa ser "suficientemente bueno".
A veces son los propios niños quienes se comparan con los demás y dicen que a sus compañeros les ha ido peor que a ellos. Sobre este comportamiento, López advierte: "Muchas veces está intentando protegerse emocionalmente o disminuir la sensación de fracaso". Admite que compararse con los demás puede aliviar de forma momentánea, "pero no ayuda a responsabilizarse del propio proceso".
Tampoco ayuda que los padres se dirijan a los hijos con frases como "tu hermano sí puede" o "mira las notas de tu hermana". López matiza: "Estas frases aparentemente inofensivas generan rivalidad y afectan directamente al autoconcepto. Cada hijo necesita sentir que es valorado por quien es, no por cómo rinde respecto al otro". Cuando hay hermanos en la familia, la recomendación es clara: "Lo más recomendable es hablar de las notas de forma individual, respetando las fortalezas y dificultades de cada menor: algunos niños son brillantes académicamente y otros tienen grandes habilidades sociales, deportivas, creativas o emocionales, y todas son importantes". Añade que "la relación entre hermanos puede resentirse cuando sienten que compiten por la aprobación de sus padres". La clave, según la psicóloga, está en dar valor al crecimiento personal de cada uno, "no en quién destaca más".
Para la especialista, lo más importante es no entrar en comparaciones "y devolver la conversación a cómo se sienten ellos: 'Más allá de los demás, ¿cómo te has sentido tú con este resultado?' El objetivo no es buscar culpables ni medir quién va peor, sino ayudarles a reflexionar sobre qué pueden aprender de la situación". Educar desde la comparación constante, afirma, "suele generar inseguridad, rivalidad o autoestima basada únicamente en el rendimiento".
Comparar a un hijo con otros también puede hacer que los padres pasen por alto las cualidades únicas que posee. Ayudarle a ver sus fortalezas desde la perspectiva de los adultos le permite desarrollar la confianza y la resiliencia que necesita para avanzar. Por tanto, aunque a veces es tentador fijarse en la nota más baja, los niños necesitan saber que son más que un simple número. Centrarse en su crecimiento individual, sin comparaciones, puede ayudarles a sentirse apoyados y aceptados, independientemente de las expectativas externas.
Otro de los temas que se plantean en el texto es el de las recompensas. Muchos padres caen en la tentación de recompensar a sus hijos para que saquen buenas notas. A primera vista, parece una situación práctica y beneficiosa para las dos partes: el padre se asegura de que su hijo mantenga un buen rendimiento académico y el hijo recibe una recompensa por su esfuerzo. Sin embargo, el artículo sugiere que esta práctica no está exenta de debate, y que los expertos recomiendan enseñar a los niños que un mal resultado también puede ser una forma de aprendizaje, en lugar de asociar las buenas notas únicamente a una gratificación externa.
© SomosTV LLC-NC / Photo: © Preply.com Images

















































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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