Las frases que usan los padres que acompañan las emociones de sus hijos
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Hay días en los que basta una frase para cambiar por completo el rumbo de una rabieta, de una discusión o de ese momento en el que un niño rompe a llorar sin que nadie sepa muy bien por qué. No existen las palabras mágicas, por supuesto. Todos los padres pierden la paciencia alguna vez y nadie acierta siempre. Pero la psicología lleva años demostrando que la forma en la que se responde a las emociones de los hijos deja huella, dicen en Ser Padres.
En los años noventa, los psicólogos John Gottman, Lynn Katz y Carole Hooven desarrollaron el concepto de metaemoción parental. Tras estudiar a numerosas familias, observaron que los padres que mejor ayudaban a sus hijos a gestionar sus emociones no intentaban hacer desaparecer el enfado, el miedo o la tristeza. Al contrario, aprovechaban esos momentos para enseñarles a entender lo que estaban sintiendo.
Los padres emocionalmente inteligentes se detienen a observar sus propias emociones antes de reaccionar. Es decir, toman conciencia de qué emociones sienten ante una emoción que están experimentando sus hijos.
Por ejemplo, pueden darse cuenta de que la rabieta de su hija les genera frustración o que el llanto de su hijo despierta en ellos miedo e inseguridad. Esa reflexión les permite responder de una forma más calmada y consciente.
En lugar de reaccionar impulsivamente o intentar que la emoción desaparezca cuanto antes, eligen responder de una forma más consciente.
Y esa manera de hacerlo suele reflejarse también en el lenguaje que utilizan. No es casualidad que recurran con frecuencia a frases que validan lo que el niño siente, le hacen sentirse escuchado y le ayudan, poco a poco, a poner nombre a sus emociones y aprender a gestionarlas.
Cuando un niño está enfadado, el impulso de muchos adultos es intentar cortar la situación cuanto antes. "Ya está", "no es para tanto" o "deja de llorar" suelen salir casi sin pensar. El problema es que esas frases no hacen desaparecer la emoción, solo provocan que el niño sienta que no debería estar experimentándola. Validar no significa dar la razón ni aceptar cualquier comportamiento, sino reconocer que esa emoción existe.
Y ese pequeño gesto suele ser el primer paso para que el niño pueda recuperar la calma.
A veces los adultos creen saber exactamente por qué un niño está llorando. Y, sin embargo, cuando le dan la oportunidad de hablar, descubren que el problema era otro. Preguntar antes de sacar conclusiones ayuda a que el niño se sienta escuchado. Además, poner en palabras lo que ha ocurrido le ayuda a ordenar sus ideas y a comprender mejor lo que está sintiendo. Es un ejercicio que, con el tiempo, favorece la regulación emocional.
Hay emociones agradables y otras que no lo son tanto, pero todas cumplen una función. Cuando un niño escucha que es normal sentir miedo antes de un examen o enfadarse porque un amigo no ha querido jugar con él, entiende que no hay nada malo en experimentar esas emociones. El mensaje que recibe es muy diferente al de "no llores" o "no te pongas así". En lugar de aprender a esconder lo que siente, le transmite que las emociones forman parte de la vida.
No siempre hace falta encontrar la solución perfecta. Muchas veces, lo único que necesita un niño es comprobar que no está solo mientras atraviesa ese momento difícil. Una frase tan sencilla como "estoy aquí contigo" transmite seguridad y calma. Es una manera de decir: "No voy a hacer desaparecer tu problema, pero tampoco voy a dejar que lo afrontes solo".
Es tentador resolver los problemas de los hijos. De hecho, muchos padres lo hacen casi sin darse cuenta. Sin embargo, cuando los invitan a pensar en posibles soluciones, les están enseñando algo mucho más valioso que una respuesta concreta: les están ayudando a desarrollar criterio. No hace falta que encuentren la mejor solución a la primera. Lo importante es que empiecen a descubrir que también son capaces de buscar alternativas.
Para muchos niños, un error parece el fin del mundo. Romper un juguete, suspender un examen o discutir con un amigo puede vivirse como un fracaso enorme. Por eso resulta tan importante normalizar el error.
Cuando los padres hablan con naturalidad de sus propios fallos y, sobre todo, cuando piden perdón si se equivocan, están enseñando una lección que difícilmente se olvida: equivocarse forma parte de aprender.
Los niños necesitan límites, pero también necesitan saber que el cariño de sus padres no desaparece cuando se portan mal. De esta forma, aprenden que una mala decisión no define quiénes son y que pueden reparar el daño sin dejar de sentirse queridos.
Preguntar "¿qué necesitas ahora?" invita al niño a mirar hacia dentro.
Quizá necesite un abrazo, un rato para calmarse o simplemente quiera que alguien le escuche. Con el tiempo, aprender a hacerse este tipo de preguntas favorece el autoconocimiento y la capacidad para identificar las propias necesidades, dos habilidades estrechamente relacionadas con una buena regulación emocional.
El estudio de Gottman no concluye que exista una lista de frases infalibles capaces de resolver cualquier conflicto. Lo que demuestra es que los niños desarrollan una mayor competencia emocional cuando sienten que sus emociones son escuchadas, comprendidas y acompañadas. Eso no significa renunciar a los límites. Un niño puede estar muy enfadado y, aun así, no pegar a su hermano. Puede sentirse frustrado y seguir respetando una norma. La diferencia está en cómo llegan esos límites.
Los padres emocionalmente inteligentes no empiezan corrigiendo la conducta. Primero conectan con la emoción. Y, desde ahí, acompañan a sus hijos.
© SomosTV LLC-NC / Photo: © Parkwood Clinic




































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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