Cuatro hábitos en la mesa que alejan a los niños de los beneficios de comer en familia
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Comer en familia parece una costumbre sencilla, casi automática. Pero detrás de ese momento cotidiano se esconde mucho más que la simple necesidad de alimentarse. Para los niños, compartir la mesa con sus padres es también una oportunidad para aprender, observar, comunicarse y fortalecer vínculos. Los especialistas consideran que las comidas familiares son uno de los espacios más importantes para el desarrollo emocional y social durante la infancia. El problema es que determinados hábitos, muy frecuentes en muchos hogares, hacen que se pierda gran parte de ese potencial.
Paloma Páramo, logopeda, asesora de lactancia y especialista en alimentación complementaria, lo ve con frecuencia en las familias a las que acompaña. Según explica, cuando un bebé empieza a comer no solo se alimenta, sino que está adquiriendo otras muchas habilidades esenciales.
"Está aprendiendo a compartir, a observar, a comunicarse. Está mirando cómo coméis vosotros, qué cara ponéis cuando algo os gusta, cómo reaccionáis cuando él prueba algo nuevo. La mesa es su primer laboratorio social, mucho antes de que llegue al cole. Y eso no se recupera luego añadiendo más nutrientes al plato. La conexión que se construye alrededor de la comida en estos primeros años deja una huella bastante profunda en cómo el niño va a relacionarse con la comida, y con las personas, mucho más adelante".
A partir de su experiencia, Paloma Páramo señala cuatro errores especialmente habituales que pueden impedir que las comidas familiares aporten todos los beneficios que podrían ofrecer.
El primero, y el que más ve, es el uso de pantallas durante las comidas. Ya sea la tablet del niño, el móvil de los padres o la tele de fondo "para que coma". Muchas familias recurren a ellas porque parecen una solución rápida. El niño permanece sentado más tiempo, se distrae y, en ocasiones, acepta mejor los alimentos. Sin embargo, la experta advierte de que detrás de esa aparente tranquilidad hay una consecuencia menos visible. "Lo que estamos haciendo, sin querer, es enseñarle que para comer hay que desconectarse de la realidad". Cuando la atención está puesta en una pantalla, el niño deja de prestar atención a lo que ocurre a su alrededor. No observa cómo comen los demás, participa menos en las conversaciones y pierde una parte importante de la experiencia social que acompaña a la comida.
El segundo hábito es convertir la comida en un campo de batalla. Pocas situaciones generan tanta frustración en las familias como un niño que rechaza alimentos o come menos de lo que sus padres consideran adecuado. La preocupación es comprensible, pero cuando las comidas se llenan de discusiones, insistencias o conflictos constantes, el ambiente acaba deteriorándose. En esos casos, la atención deja de estar en compartir un momento agradable y pasa a centrarse exclusivamente en conseguir que el niño coma. Lo que debería ser un espacio de encuentro se convierte en una fuente de estrés diario.
El tercer error es presionar para que el niño coma más. Muchas veces el conflicto aparece disfrazado de frases aparentemente inocentes: "Una cucharada más", "Venga, solo un poquito", "Cómete lo que queda y terminamos". Son expresiones muy habituales que suelen surgir desde el cariño y la preocupación. Sin embargo, la experta advierte de que esa presión puede interferir en la capacidad del niño para escuchar sus propias señales de hambre y saciedad. "El resultado es que el niño deja de comer por hambre y empieza a comer (o a no comer) por presión, por negociación, o para que mamá y papá estén contentos". Con el tiempo, el menor puede dejar de prestar atención a las sensaciones de su propio cuerpo y empezar a relacionar la comida con expectativas externas.
El cuarto hábito consiste en utilizar la comida como premio o castigo. Frases como "Si no comes no hay postre" o "Si te acabas las verduras tendrás un premio" forman parte del día a día de muchas familias. Aunque suelen utilizarse con buena intención, transmiten mensajes poco saludables sobre la comida. Cuando los niños comen para obtener una recompensa o evitar una consecuencia negativa, la alimentación deja de responder a una necesidad natural. En lugar de escuchar su apetito, comienzan a comer condicionados por factores externos. Además, determinados alimentos pueden adquirir un valor emocional exagerado: las verduras pasan a verse como una obligación y los dulces como un premio especialmente deseable.
La buena noticia es que no hacen falta grandes cambios para transformar las comidas familiares en un momento de mayor calidad y conexión. Paloma Páramo propone medidas sencillas: reducir las distracciones tecnológicas, dejar de centrar la atención en lo que el niño está comiendo, responder con naturalidad cuando el niño rechaza un alimento e involucrar a los niños en pequeñas tareas relacionadas con la preparación de las comidas. Al final, la comida familiar no consiste únicamente en llenar el estómago. Es uno de los pocos momentos del día en los que padres e hijos pueden detenerse, mirarse y compartir tiempo sin prisas.
© SomosTV LLC-NC / Photo: © Esmeralda's 2.0















































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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