Cuando el cambio de hora altera el sueño infantil: claves para una transición más llevadera
publisher
mcora
La hermana de Sam ya era una niña pequeña, con los consabidos encantos y desafíos que trae consigo una nueva personalidad en la familia. A diferencia de Sam, ella dormía como un ángel. Anunciaba su propia "hora de mimir", recogía su querida manta, cogía la mano de cualquier adulto disponible y le llevaba hasta su habitación. Cuando el cambio al horario de verano se avecinaba sobre la familia, su abuela recordó a todos que la niña no había sido una durmiente tan angelical el año anterior cuando se modificó la hora, así que quizá deberían pensar en gestionar mejor la transición este año, ha contado Kyle D. Pruett, M.D., profesor clínico de Psiquiatría Infantil en la Facultad de Medicina de Yale.
La mayoría de los padres se sorprenden de que este simple evento pueda resultar tan disruptivo para los ritmos de sueño ya establecidos de un niño.
El sueño adecuado es vital para la salud cerebral, entre otras cosas, por lo que existen mecanismos establecidos que predisponen a los niños a quedarse dormidos. El cambio de hora juega en contra de esos mismos mecanismos. Cuando los adultos viajan hacia el este y cruzan uno o dos husos horarios, todos sentimos esa sensación de niebla cerebral.
Proviene de pedirle al cuerpo que gestione una hora más de sol sin preparación alguna. Eso altera los ritmos circadianos, controlados hormonalmente, primero de la vigilia y luego del sueño. Y eso ocurre en un cerebro "maduro".
En el cerebro en crecimiento e inacabado de los niños pequeños, representa un problema mucho mayor. Esa niebla cerebral se manifiesta como irritabilidad, mal humor, despertares nocturnos y más. Para ellos, se siente como si de repente hubieras decidido acostarlos una hora antes sin ninguna razón de peso. Es cierto que normalmente solo dura unas semanas, pero se puede acortar y aliviar.
La preparación siempre suena bien, pero la mayoría de nosotros no tenemos el tiempo para adelantar la hora de acostarse, las siestas y las horas de despertar en dosis de quince o veinte minutos varios días antes. Si se puede, adelante. Para el resto, los siguientes pasos pueden facilitar la transición lo suficiente como para acortar el tiempo de ajuste de la maquinaria del sueño.
El juego tranquilo antes de acostarse es siempre una buena idea, pero lo es doblemente en esta transición. Los libros y la música suave pueden hacer maravillas. Una o dos horas antes de ese juego tranquilo, conviene atenuar la iluminación. Así se favorece esa preparación hormonal previa al sueño que necesita ser reajustada. Nada de pantallas de ningún tipo durante los sesenta o noventa minutos previos al sueño. La luz azul activa el cerebro, no lo desconecta. Si no se ha usado antes una máquina de ruido blanco, este es un buen momento para enchufar una. Los ruidos tempranos del día, como pájaros o camiones, pueden despertar a un niño antes de que esté listo, y todos sabemos lo que eso supone. Por último, conviene llevarles a un espacio bien iluminado en cuanto se levanten por la mañana. La luz solar ayuda enormemente a reiniciar esos ritmos circadianos. Las habitaciones muy iluminadas también funcionan bien.
Nada de lo anterior funcionará de inmediato. La constancia y la paciencia ayudarán a superar estos días. También prepararán para el final del horario de verano, cuando se pueda revertir todo el proceso.
© SomosTV LLC-NC / Photo: © PXHere





























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































Comentarios