Por qué los niños autistas deben aprender a nadar
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Los niños autistas tienen 160 veces más probabilidades de ahogarse que sus compañeros neurotípicos. No es una estadística menor. Es, para muchas familias, el resumen de un miedo constante que no siempre encuentra una respuesta en los recursos habituales. Porque las clases de natación convencionales, con su ritmo, sus expectativas y su forma de comunicar, no siempre son un espacio accesible.
Tana Carson lo sabe bien. Es profesora asistente de terapia ocupacional en la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y lleva años trabajando con niños que, por las razones que sean, no encajan en los moldes estándar. A su lado, Tania Santiago Perez, profesora asociada de terapia recreativa, comparte esa misma inquietud. Ambas se encontraron con un vacío que ningún manual parecía llenar: los terapeutas ocupacionales y recreativos aprenden a ayudar a los niños con discapacidades a desenvolverse en el día a día, a escribir a mano, a montar en bicicleta. Pero la instrucción en natación, esa habilidad que puede separar un accidente de una tragedia, no formaba parte de su formación.
No es que nadie considerara que fuera importante. Es que nadie, hasta ahora, había diseñado un camino para que esos profesionales pudieran adquirir esas herramientas.
Así nació el programa que Carson y Santiago Perez han puesto en marcha en FIU. Un plan de estudios pensado para preparar a los futuros terapeutas físicos, ocupacionales y recreativos para que sean ellos quienes enseñen a nadar a niños autistas. No se trata de improvisar. Es un enfoque basado en la evidencia, estructurado para cubrir todo el continuo de la seguridad en el agua: desde la educación en tierra firme hasta la instrucción adaptada dentro de la piscina, con técnicas de intervención individualizadas, apoyos visuales y estrategias terapéuticas que tienen en cuenta cómo aprenden estos niños.
“Mi sueño es que, al crear un plan de estudios que dote a los profesionales de la terapia con las habilidades para enseñar natación y seguridad en el agua, podamos impactar a innumerables niños y, con suerte, ayudar a salvar vidas”, dijo Carson.
No es un sueño abstracto. Ya están en ello. En colaboración con el programa Y-Swim Buddies de la YMCA del Sur de Florida, las investigadoras están liderando un estudio piloto para seguir de cerca la evolución de las habilidades de los niños a lo largo del tiempo. Y los primeros datos, publicados en la revista Frontiers in Rehabilitation Sciences, ofrecen una imagen que invita a seguir profundizando.
El estudio analizó a 164 niños con discapacidades que participaron en programas de natación de cinco días repartidos por Estados Unidos. Tenían entre 3 y 18 años. Al principio y al final de esos cinco días, se evaluó su capacidad en el agua utilizando una escala de cuatro niveles, desde “no nadador” hasta “avanzado”. Los resultados mostraron que, en apenas una semana, casi el 62% de los participantes había mejorado al menos un nivel. La proporción de niños clasificados como no nadadores cayó en picado: del 53% al inicio del programa al 22,5% al finalizar.
Entre los niños autistas, los números fueron similares: un 62,5% mejoró al menos un nivel.
Pero los datos también cuentan otra historia, más matizada. No todos los niños progresaron de la misma manera, y las razones de esa falta de avance dicen mucho sobre lo que realmente necesitan estos pequeños. Para los niños autistas, los instructores señalaron con frecuencia el miedo como el principal obstáculo. No era una cuestión de falta de capacidad, sino de tiempo para sentirse seguros, para confiar en el agua y en quienes les acompañaban en ella. Para los niños con síndrome de Down, la explicación más común fue más sencilla: necesitaban más tiempo para practicar.
Ahí radica una de las claves del enfoque que proponen Carson y Santiago Perez. No se trata de forzar un aprendizaje estandarizado, sino de adaptar la forma de enseñar: dividir las habilidades en pasos más pequeños, permitir que cada niño construya su comodidad a su ritmo, abordar el miedo no como un capricho sino como una barrera legítima que merece ser atendida.
“Cada niño merece la oportunidad de estar seguro en el agua”, dijo Santiago Perez. “Este es un paso hacia hacerlo posible”.
Es una frase que suena simple, pero que encierra una complejidad enorme. Porque lo que están construyendo no es solo un programa de natación más. Es un intento de cerrar la brecha entre una estadística aterradora y una respuesta concreta. Es la apuesta por formar a quienes ya trabajan con estos niños para que, además de ayudarles a atarse los zapatos o a coordinar sus movimientos, puedan enseñarles algo que, en un mal día, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Mientras tanto, en las piscinas de Florida, los niños del estudio piloto siguen aprendiendo a flotar, a patalear, a sentirse cómodos en un medio que para muchos, al principio, era territorio desconocido. Detrás de ellos, los futuros terapeutas aplican lo aprendido, ajustan los apoyos visuales, respetan el miedo, celebran cada pequeño logro. Carson y Santiago Perez observan, toman notas, acumulan datos con la esperanza de que este modelo, algún día, pueda replicarse en universidades de todo el país.
© SomosTV LLC-NC / Photo: © Springfield YMCA































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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