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Niños dedican 10 veces más tiempo a pantallas que a libros

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En los países desarrollados, los niños y adolescentes están leyendo cada vez menos por placer. La diferencia entre el tiempo que pasan frente a una pantalla y el que dedican a un libro no ha dejado de crecer en los últimos años, y ahora alcanza una proporción de diez a uno. Así lo revela un nuevo estudio del Centro Nacional del Libro (CNL) de Francia, que ha relevado los hábitos de jóvenes de entre 7 y 19 años.

Los números son elocuentes, pero lo que cuentan no es un récord sino una pérdida: los jóvenes dedican de media 18 minutos diarios a leer por gusto. Eso es un minuto menos que en 2024 y ocho minutos menos que en 2016. Mientras tanto, el tiempo que pasan ante las pantallas asciende a tres horas y un minuto al día. Y entre los jóvenes de 16 a 19 años, la cifra se eleva hasta las cinco horas diarias. De ellos, el 99 por ciento reconoce que utiliza las redes sociales a diario.

El estudio también muestra que el gusto por la lectura disminuye con la edad, sobre todo entre los chicos. En la franja de 16 a 19 años, más de un tercio de los encuestados confiesa que no lee nada en absoluto. Y cuando leen, tampoco lo hacen de manera exclusiva: el 67 por ciento de ese mismo grupo admite que realiza otras actividades mientras lee. La calidad del tiempo de lectura se ha fragmentado.

Régine Hatchondo, presidenta del CNL, fue consultada por France Inter y no dudó en señalar a los algoritmos y a las redes sociales. "El papel de las pantallas en las familias y en las escuelas, y la adicción tóxica creada por los algoritmos y las redes sociales, son factores determinantes", afirmó. Según su análisis, el problema de fondo es la naturaleza del placer que ofrece cada actividad: "La lectura no proporciona un placer inmediato, a diferencia de las redes sociales, que ofrecen una gratificación instantánea".

Hatchondo se mostró partidaria de medidas drásticas. Dijo estar "totalmente a favor de prohibir las redes sociales" para los menores de 15 años. No es una ocurrencia aislada. La propuesta ya ha recorrido un tramo del camino institucional: fue respaldada por el Senado francés el pasado 1 de abril, después de que la Asamblea Nacional la votara en enero.

A pesar de este panorama general, el estudio del CNL apunta a que el hábito de lectura entre los jóvenes se mantiene estable en comparación con 2024 en términos generales. Un 84 por ciento de los encuestados lee por motivos académicos, de estudio o trabajo, y un 81 por ciento lo hace por ocio. Pero la estabilidad de estos promedios no logra ocultar el desplome en los tramos de edad más altos.

En cuanto a lo que leen, los cómics siguen siendo el material preferido por los jóvenes, aunque también en este caso se registra un ligero descenso. A la hora de elegir un libro o un cómic, los principales factores que influyen en la decisión son las recomendaciones de amigos y familiares, la portada, el personaje principal y la contraportada. El motivo principal que aducen para leer es la relajación, por delante incluso del disfrute. Y cuando los jóvenes prefieren hacer algo distinto a leer, lo primero a lo que recurren son las pantallas, seguidas del deporte o las actividades sociales.

La foto que deja el estudio es la de una generación atrapada entre la gratificación instantánea de un "me gusta" y el esfuerzo silencioso de seguir una línea de texto. La balanza, por ahora, se inclina siempre hacia el mismo lado.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © Mikhail Nilov

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