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Bicis eléctricas causan más accidentes que las de pedales

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Durante años, las urgencias pediátricas tenían cierta rutina con los accidentes de bicicleta. Llegaba un niño, a veces con raspones, a veces con un golpe en la cabeza, y el equipo médico sabía más o menos qué esperar. Esa rutina se ha roto. Ahora, cuando suena la alerta por un menor accidentado sobre dos ruedas, los médicos del Rady Children's Hospital de San Diego se preparan para otra cosa. Para algo más grave.

Investigadores del hospital y de la Universidad de California en San Diego presentaron la semana pasada, en la reunión anual de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos en Nueva Orleans, un dato que confirma lo que llevan años viendo en las camas de la unidad de trauma.

Las bicicletas eléctricas no solo provocan más accidentes a medida que ganan popularidad; están cambiando la naturaleza de las lesiones. Y no para bien.

El estudio preliminar, que analizó 338 casos graves de niños accidentados entre 2017 y 2023, muestra una evolución brutal. En 2017, solo el 2% de los traumatismos relacionados con bicicletas en el Rady Children's involucraban a una e-bike. En 2023, esa cifra se había disparado al 64%. Y la tendencia, según el sistema de seguimiento actualizado del hospital, ha seguido al alza en 2024 y 2025. Lo que antes ocurría una vez a la semana, ahora es cosa de todos los días.

"No estamos en contra de las e-bikes", aclara el Dr. Romeo Ignacio, director de trauma del hospital. Pero sucede que los médicos que antes atendían un caso grave de vez en cuando, ahora los ven a diario. Y eso, dice, exige medidas.

Más velocidad, menos casco

La doctora Rachel Mednick Thompson, cirujana ortopédica y autora principal del estudio, ha observado un patrón claro. Los chicos que se accidentan con bicicletas eléctricas son, de media, algo mayores: 12,6 años frente a los 10,7 de los que usan bicis tradicionales. Pero lo más relevante es el tipo de lesiones. "Estamos viendo todo tipo de lesiones en extremidades con las e-bikes", explica Thompson. "Y no son típicamente manos o pies; son huesos largos: radio, cúbito, húmero, fémur, tibia".

Los cálculos del equipo son elocuentes. Los usuarios de e-bikes tienen 2,4 veces más probabilidades de sufrir una lesión en una extremidad que los que pedalean en bicicletas normales. Pero esa cifra se dispara cuando se excluyen los accidentes con coches. Si se eliminan los vehículos de motor de la ecuación, la probabilidad de fracturarse un hueso largo en una e-bike es cuatro veces mayor. La hipótesis, aún por confirmar, apunta a la velocidad. A más velocidad, más fuerza en el impacto. Y se necesita mucha más energía para romper un fémur que para romper un tobillo.

Lo curioso es que las lesiones en la cabeza siguen la tendencia contraria. Los niños que van en bicicletas tradicionales tienen el doble de probabilidades de sufrir traumatismos craneales. La razón, sospechan los investigadores, tiene que ver con el casco. Los usuarios de e-bikes usan casco tres veces más que los de bicis convencionales. Thompson apunta a un posible factor socioeconómico: las bicis eléctricas son más caras, por lo que suelen comprarlas familias con más recursos, y el uso del casco está estrechamente relacionado con el nivel de ingresos. "Los niños con más dinero usan más el casco", resume.

Legislar a golpe de urgencia

Mientras los médicos acumulan datos, en la Legislatura de California se mueven varios proyectos de ley para tratar de poner orden. El más reciente, presentado la semana pasada por la senadora demócrata Catherine Blakespear, propone impedir que los fabricantes y vendedores comercialicen como bicicletas eléctricas aquellos vehículos que superen las 20 millas por hora o los 750 vatios de potencia.

Ignacio, que ha participado activamente en la presión para endurecer las restricciones, cree que es un paso necesario. Pero mientras llegan las leyes, las urgencias siguen recibiendo pacientes. La misma madrugada del jueves, los servicios de emergencia de San Diego acudieron a Nautilus Street, en La Jolla. Un chico de 14 años que conducía una "Ghostcat" había perdido el control. El parte médico describía "hemorragia intracraneal, hematoma subdural, fractura orbitaria y múltiples abrasiones". Lo trasladaron en ambulancia. Un caso más en lo que ya es, para los médicos del Rady, la nueva normalidad.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © Kind Bikes and Skis

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