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Carencias nutricionales en la infancia: señales de alerta y cómo prevenirlas

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El correcto desarrollo de los niños no solo depende de la cantidad de alimentos que ingieren, sino de la calidad y variedad de los mismos. Un análisis publicado en 2024 en la revista Nutrition Journal señala que las deficiencias de micronutrientes continúan estando extendidas entre la población infantil a nivel mundial, incluso en aquellos casos en los que la ingesta calórica es adecuada. Identificar estas carencias a tiempo es fundamental para evitar problemas en el desarrollo cognitivo, la fortaleza ósea y el sistema inmunológico.

Una de las deficiencias más comunes es la de hierro, fundamental para transportar oxígeno en la sangre y apoyar el desarrollo cerebral. Según Stanford Medicine Children’s Health, los niños tienen una necesidad elevada de este mineral durante los periodos de crecimiento rápido. La fatiga, la palidez de la piel, la dificultad para concentrarse, la irritabilidad o la mayor incidencia de infecciones pueden ser síntomas de su falta. Para prevenirla, los expertos recomiendan incluir en la dieta carnes magras, legumbres como las lentejas, espinacas y cereales fortificados. Un dato clave es que la vitamina C, presente en naranjas o pimientos, mejora la absorción del hierro, mientras que el calcio de los lácteos puede dificultarla, por lo que se aconseja no consumir alimentos ricos en calcio junto con las comidas principales ricas en hierro.

Otras vitaminas y minerales juegan también un papel crucial. La vitamina A, esencial para la visión y la función inmunitaria, se encuentra en zanahorias, boniatos y verduras de hoja verde. Su déficit puede manifestarse con problemas para ver con poca luz o infecciones frecuentes. El zinc, presente en carnes, frutos secos y legumbres, es vital para el crecimiento y la cicatrización; una ingesta insuficiente puede traducirse en un ritmo de crecimiento lento o una mala recuperación de las heridas. Por último, el yodo, necesario para la producción de hormonas tiroideas que regulan el metabolismo y el desarrollo cerebral, se obtiene principalmente a través de la sal yodada, los lácteos y el pescado. La fatiga o la hinchazón en el cuello pueden ser indicadores de su carencia.

Para abordar estas posibles deficiencias, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos subrayan la importancia de ofrecer una amplia variedad de alimentos ricos en nutrientes. Se recomienda incluir fuentes de hierro en las comidas, combinar el hierro de origen vegetal con alimentos ricos en vitamina C, y limitar el consumo de lácteos a tres raciones diarias, separadas de los platos principales para no interferir en la absorción del mineral. En casos de niños con dietas muy restrictivas, poca exposición solar o condiciones que afecten a la absorción de nutrientes, se aconseja consultar con el pediatra sobre la necesidad de recurrir a suplementos.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © Viajeros Perú

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