Noticias

Aprendizaje al aire libre supera al de escuelas

publisher

mcora

Los niños que pasan tiempo aprendiendo fuera de las aulas pueden obtener beneficios físicos, académicos y emocionales. La afirmación no es nueva, pero quien la sostiene ahora es una investigadora de la Universidad Texas A&M, y lo hace con estudios recientes que comparan el aprendizaje en la naturaleza con el de las clases tradicionales.

La doctora Arianna Pikus, profesora asistente en la Facultad de Educación y Desarrollo Humano, estudia desde hace años cómo el entorno natural puede convertirse en un espacio de aprendizaje. Su interés, dice, nació cuando trabajaba como maestra de preescolar y observó necesidades que el aula, por sí sola, no alcanzaba a cubrir.

"Mi trabajo analiza cómo usamos la naturaleza como un contexto para apoyar el aprendizaje de los niños", explica. "Desde entonces he ampliado mi investigación para observar los beneficios que tiene pasar más tiempo en la naturaleza en el desarrollo integral de los niños. Es decir, cómo el hecho de estar más tiempo fuera impacta su salud física, su desarrollo socioemocional y otras áreas".

Pikus forma parte de un creciente número de investigadores que vinculan la disminución del tiempo al aire libre con el aumento de ciertos problemas en la infancia. En sus estudios, señala que no es fácil deslindar si los efectos negativos se deben a la falta de naturaleza o al incremento simultáneo del uso de pantallas. Pero hay algo que, según ella, los datos muestran con claridad.

"Lo que hemos observado desde la investigación es que esta disminución del tiempo fuera está asociada con un aumento de otros problemas, como conductas desafiantes", sostiene. "¿Es solo porque no están fuera o es que pasan menos tiempo fuera y al mismo vez más tiempo frente a pantallas? Todavía estamos tratando de desentrañarlo, pero sí sabemos que cuando los niños pasan más tiempo fuera, aparecen todos estos beneficios en múltiples áreas del desarrollo".

En su estudio más reciente, Pikus y sus colaboradores compararon a estudiantes en entornos de aprendizaje basados en la naturaleza con sus pares en aulas tradicionales. Los hallazgos, aún en revisión por pares, apuntan a que el aprendizaje al aire libre favorece la alfabetización, la salud física y las habilidades socioemocionales. No se trata, aclara, de actividades esporádicas, sino de una integración sostenida del entorno natural en la rutina escolar.

"Los programas educativos en la naturaleza tienen oportunidades para incorporar actividades que desarrollen esas habilidades en los niños de formas potencialmente más auténticas y significativas de las que se encuentran en entornos tradicionales", dice.

Pikus ha coescrito un libro sobre cómo integrar la naturaleza en los currículos escolares. Pero sabe que las ideas, por sí solas, no transforman las aulas. Por eso insiste en que el siguiente paso es traducir los resultados de investigación en herramientas útiles para quienes toman decisiones en las escuelas.

"Se trata de comunicar los beneficios de este tipo de programas a directores, maestros y padres", afirma. "Si logras que esas personas se sumen, ahí es donde realmente vas a ver esos cambios".

En paralelo, la investigadora colabora con colegas de Texas A&M en un proyecto que explora los beneficios de los programas al aire libre para los docentes. En un contexto de escasez nacional de maestros, los primeros resultados resultan sugerentes. Los profesores que pasan más tiempo fuera durante la jornada escolar, dice Pikus, reportan menos estrés, mayor bienestar y menor riesgo de agotamiento.

"Encontramos que los maestros que participan en este tipo de programas, o que pasan más tiempo fuera durante una jornada escolar típica, tienen menos estrés", señala. "Reportan niveles más altos de bienestar y es menos probable que sufran agotamiento y, por lo tanto, que abandonen la profesión".

El próximo 26 de febrero, Pikus expondrá parte de estos hallazgos en el ciclo "Voces de Impacto" de la Facultad de Educación y Desarrollo Humano. Será una de los doce investigadores que compartirán su trabajo en torno a salud, educación y comunidades. La cita es a las seis de la tarde en el Bethancourt Ballroom, dentro del Memorial Student Center. La entrada es libre. No se requiere registro previo. Solo hay que llegar y escuchar.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © MCDC Poway

Comentarios

Leave a Reply

NOTICIAS DESTACADAS