Noticias

¿Cúando empiezan los niños a mentir?

publisher

mcora

Elena Hoicka lo sabe por experiencia personal y también por los datos de su investigación. Es madre de tres hijos y profesora de educación en la Universidad de Bristol. Desde ambas trincheras ha observado cómo los niños desarrollan la capacidad de engañar mucho antes de lo que se suele pensar. "Como madre de tres hijos, sé por experiencia lo inteligentes e ingeniosos que pueden ser. Esconderse debajo de la mesa o en el baño para comer dulces es una táctica común", dice.

Pero su trabajo, publicado en la revista "Cognitive Development", va más allá de la anécdota. Hoicka lideró un estudio en el que participaron padres de más de 750 niños de entre 0 y 47 meses, procedentes de Reino Unido, Estados Unidos, Australia y Canadá. Los resultados mostraron que alrededor de una cuarta parte de los niños comienza a comprender el concepto de engaño a los diez meses. A los diecisiete meses, la cifra asciende a la mitad. Y a los tres años, los niños ya son más hábiles, creativos y frecuentes en el uso de la mentira.

El estudio identificó hasta dieciséis formas distintas de engaño. En los más pequeños, alrededor de los dos años, las mentiras suelen manifestarse a través de acciones o respuestas verbales simples: fingir que no escuchan a los padres, esconder objetos, negar haber hecho algo aunque las pruebas estén a la vista. "El niño se come el chocolate pero niega con la cabeza cuando se le pregunta", ejemplifica Hoicka.

A medida que crecen, las estrategias se sofistican. A los tres años, con el desarrollo del lenguaje y la capacidad de entender los pensamientos de los demás, aparecen formas más complejas: la exageración ("me he comido todas las espinacas"), la ficción ("el fantasma se ha comido el chocolate"), fingir que no se sabe algo, ocultar información deliberadamente, desviar la atención hacia otro lugar. "Mira hacia allá", dice el niño mientras esconde lo que no debe.

El estudio también registró la frecuencia del comportamiento. La mitad de los niños que usaban el engaño habían hecho algo "travieso" en las últimas 24 horas. No era un fenómeno puntual ni excepcional, sino parte de la rutina de exploración y prueba de límites.

Los científicos que participaron en la investigación subrayan que el engaño es una parte normal del desarrollo infantil. Lejos de ser un síntoma de alarma, el aprendizaje de la mentira está vinculado a la adquisición de habilidades cognitivas clave: la comprensión de que los demás tienen creencias distintas a las propias, la capacidad de anticipar consecuencias, el manejo del lenguaje con fines estratégicos.

Hoicka señala que estos hallazgos pueden ayudar a padres y educadores a comprender mejor el comportamiento infantil y a anticiparse a lo que los niños harán en cada edad. "Nuestros resultados podrían ayudarles a entender mejor a los niños y estar un paso por delante de sus comportamientos", afirma.

Jennifer Saul, coautora del estudio desde la Universidad de Waterloo, añade una reflexión sobre el alcance del trabajo: estudios como este ayudan a comprender la complejidad del engaño humano desde la infancia.

No se trata solo de detectar mentiras, sino de entender cómo se construye la capacidad de distinguir entre lo que es verdad y lo que no, y cómo esa capacidad se va refinando a lo largo de los primeros años de vida.

El estudio no ofrece consejos prácticos sobre cómo manejar la mentira en los niños, pero sugiere una lectura: el engaño temprano no es un problema de conducta, sino un hito del desarrollo. Como aprender a caminar o a hablar, aprender a mentir forma parte del repertorio humano.

La diferencia es que, en este caso, la adquisición de la habilidad suele pasar desapercibida hasta que el niño es lo suficientemente hábil como para que los adultos se den cuenta. Para entonces, lleva ya meses practicando.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © Alina Matveycheva

Comentarios

Leave a Reply

NOTICIAS DESTACADAS