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¿Cómo distinguen los niños lo real de lo imaginario en los libros?

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"Pero los dragones no existen, ¿verdad?". Esta pregunta da título a una nueva tesis doctoral que explora la imaginación infantil ante los libros de no ficción. A medida que los niños desarrollan conocimientos sobre cómo los libros presentan su materia, son capaces de cuestionar, apreciar e imaginar más. Los niños en edad preescolar desean que se les lean libros de no ficción en voz alta, pero según investigaciones previas, rara vez se les brinda esa oportunidad.

Los niños en edad preescolar desean que se les lean libros de no ficción en voz alta, pero según investigaciones previas, rara vez se les brinda esa oportunidad.

Anna Backman, estudiante de doctorado en humanidades con especialización en educación en la Universidad de Gotemburgo, además de docente en la Administración Preescolar de la ciudad de Gotemburgo y con experiencia como maestra de preescolar, explica que los libros de no ficción disponibles para niños pequeños suelen ser a menudo bastante literarios.

En su tesis, estudia las representaciones en libros ilustrados desde la perspectiva de los niños, analizando qué dicen ellos que perciben en dichas representaciones. Los análisis utilizan la teoría de la variación, que explica qué hace posible que los niños experimenten una representación de una manera particular, por ejemplo, como ficticia. La misma teoría se utiliza para explicar qué permite a los niños imaginar, por ejemplo, qué es divertido de una representación.

La tesis introduce el concepto de libros ilustrados de no ficción ficcionalizados. Con él, Anna Backman se refiere a aquellos libros que, cuando los niños los encuentran —por ejemplo, en bibliotecas—, están clasificados como no ficción pero "toman prestada" alguna característica de la ficción. Por ejemplo, las representaciones factuales pueden ser total o parcialmente sustituidas por representaciones ficticias.

Cuando los niños del estudio distinguen lo que es "real" y lo que es "imaginario" en estos libros, se vuelve posible para ellos cuestionar el contenido y, posteriormente, imaginar y disfrutar con él.

"Los análisis muestran repetidamente que la capacidad de los niños para cuestionar precede a su capacidad para imaginar", afirma Anna Backman.

Al principio, por ejemplo, los niños expresan tanto curiosidad como irritación porque hay libros de no ficción sobre dragones y dinosaurios que parecen querer que crean en cosas "¡falsas!". Pero una vez que comprenden que la representación es ficticia, comienzan a apreciar lo divertido que tiene y a imaginar cosas por sí mismos a partir de ella.

Uno de los resultados que sorprendió en su estudio a Anna Backman, estudiante de doctorado en humanidades con especialización en educación en la Universidad de Gotemburgo, fue cómo razonaban los niños cuando se les pedía clasificar libros como de ficción o no ficción. El análisis muestra que el hecho de que la representación en un libro sea "real" o "imaginaria" es determinante cuando los niños deciden si es un libro de no ficción o no.

"Esto es interesante, dado que muchos libros ilustrados de no ficción para niños contienen elementos ficticios", señala.

Por ejemplo, los niños clasificaron el libro "Det var en gång… Massor av dinosaurier" ("Érase una vez… Muchos dinosaurios") (Sheppard, 2008) como ficción, aunque la biblioteca lo clasifica como no ficción.

"Después de debatirlo, los niños concluyeron que el libro es 'algo intermedio', porque algunas cosas que contiene han sucedido 'de verdad', pero muchas de ellas siguen siendo 'imaginarias'. Esto demuestra la importancia de que los niños tengan la oportunidad de hablar sobre los libros para comprender qué tipo de libro es", explica Anna Backman.

Espera que la tesis inspire actividades de lectura más intencionadas en el ámbito preescolar, en las que se utilicen libros ilustrados de no ficción junto con la ficción y en comparación con ella.

"Me gustaría que los niños que no suelen tener contacto con libros de no ficción tuvieran más oportunidades de hacerlo en el preescolar. Y me gustaría que aquellos niños que ya muestran interés por la no ficción puedan desarrollarlo", afirma.

Un mejor equilibrio entre no ficción y ficción puede beneficiar la comprensión infantil de que los textos y las imágenes tienen propósitos diferentes, sostiene Anna Backman. Esta comprensión puede ser crucial cuando los niños eligen por sí mismos qué quieren leer.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © easy-peasy.ai

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