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Nuevo estudio vincula el uso temprano de celulares con menos ejercicio, sueño y socialización en niños

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Una nueva investigación de la Universidad de Virginia sugiere que la tendencia a dar teléfonos inteligentes a los niños antes de que entren en la escuela secundaria podría perjudicar su salud. El estudio encontró que los niños que recibieron estos dispositivos antes de los 12 años hicieron menos ejercicio, durmieron menos y socializaron menos en persona que sus compañeros sin acceso a ellos.

Claudia Allen, psicóloga clínica de la UVA que realizó la investigación, explicó que los problemas de salud no derivan principalmente de lo que los niños ven en línea, sino de lo que dejan de hacer fuera de la pantalla. "Los niños de esa edad no pueden estar sanos sin un sueño y un ejercicio adecuados. Esos son bloques de construcción cruciales durante los años de la escuela media", dijo Allen. "Hicieron menos ejercicio, durmieron menos y socializaron menos en persona. Y eso es lo que llevó a que tuvieran tasas más altas de obesidad y problemas de salud mental", agregó.

Según la investigadora, la escuela media representa una ventana crítica para el desarrollo saludable. Los niños que se pierden la socialización presencial durante este período se quedan rezagados socialmente. "La socialización en persona enseña a los niños de escuela media cómo tener relaciones, cómo navegar los conflictos, cómo conocer gente nueva", señaló Allen.

El estudio plantea que cuando las pantallas reemplazan al sueño, al movimiento y al tiempo cara a cara, los efectos se reflejan en indicadores de bienestar. Allen también abordó la presión social que muchos padres enfrentan al tomar esta decisión. "Los padres realmente me preguntan: '¿Qué se supone que debo hacer cuando mi hijo dice que todos los demás tienen un teléfono inteligente?'", comentó.

Su consejo para las familias se centra en retrasar el acceso al dispositivo durante los años de desarrollo más sensibles. "Intente retrasar que su hijo tenga un teléfono inteligente hasta la escuela secundaria. No es una situación de todo o nada", afirmó la psicóloga.

La investigación no se enfoca en el contenido específico al que acceden los niños, sino en el desplazamiento de actividades fundamentales que genera la presencia constante del dispositivo. El tiempo que antes se dedicaba al juego físico, al descanso profundo o a las interacciones directas con amigos, se ve reducido por el uso del smartphone.

El trabajo contribuye a un debate creciente sobre la edad adecuada para la posesión de tecnología personal y su impacto en los hábitos cotidianos de la infancia. Los hallazgos subrayan que, más allá de establecer límites de uso una vez que el dispositivo ya está en manos del niño, la decisión inicial sobre cuándo introducirlo podría tener consecuencias medibles en su salud física y social.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © Bicanski

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