Cómo lograr la necesaria confianza entre madres/padres y niños
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La escena es común en cualquier hogar. Un niño llega del colegio con un silencio distinto, o quizás un adulto percibe una pequeña sombra detrás de los ojos de su hija durante la cena. El impulso inmediato suele ser el interrogatorio práctico: “¿Te pasó algo?”, “¿Te peleaste con alguien?”. Se busca resolver, identificar el problema, aplicar la solución correcta. Pero según la pediatra especialista en crianza Adriana Medina, en esa búsqueda eficiente de la crisis por reparar se puede estar pasando por alto el terreno más fértil para construir un vínculo: los momentos en los que, aparentemente, no pasa nada.
En una conversación conel diario Clarín, Medina plantea una idea que desafía la noción de la crianza como una serie de intervenciones correctivas. “El vínculo no se construye sólo reparando crisis, sino cultivando presencia emocional cotidiana”, explica. Para ella, la educación trasciende la guía y los límites; se trata de construir un refugio emocional donde los hijos se sientan seguros de ser ellos mismos, no solo cuando algo está mal, sino especialmente cuando todo parece estar bien.
El mecanismo para construir ese refugio, sugiere, no es un discurso, sino una pregunta. O, más bien, un tipo específico de pregunta. “Estas preguntas le dicen al niño: ‘Me interesa tu mundo interno, incluso cuando todo parece estar bien’”, señala Medina. La diferencia es sutil pero crucial. Cuando no hay un problema visible que justifique la conversación, el niño o la niña no se siente bajo la lupa, no está a la defensiva. En ese espacio de aparente normalidad, puede explorar lo que siente, piensa o recuerda sin el miedo inmediato a consecuencias, a un regaño o a una lección. En ese momento, el adulto deja de ser sólo un regulador o un corrector para transformarse en lo que la pediatra llama un “testigo emocional”. El mensaje subyacente que se transmite es simple y poderoso: “No tenés que estar mal para que yo te escuche”.
Sin embargo, hacer la pregunta es solo el primer paso, y según Medina, el más fácil. Lo que viene después es el territorio donde muchas buenas intenciones naufragan. El error más frecuente, observa, es volver a centrar la escena en el adulto, en sus justificaciones, en su necesidad de sentirse validado en su rol. “Los errores más comunes son justificarse (‘lo hice por tu bien’), minimizar (‘no fue para tanto’) o explicar en exceso”, enumera. Cada una de estas reacciones, aunque bienintencionada, envía una señal clara al niño. “Cuando hacemos esto, el niño aprende que decir lo que siente no cambia nada, o peor, que genera incomodidad en el adulto. Entonces empieza a callar o a adaptar su respuesta”. La puerta que se había entreabierto con la pregunta se cierra, reforzando la idea de que ciertos sentimientos son inconvenientes.
Medina insiste en que el objetivo de este diálogo no es la corrección, sino la comprensión. “La tarea no es defender el rol, sino sostener lo que aparece, incluso si incomoda”, afirma. Esta distinción es vital, porque no todas las preguntas que un adulto formula abren realmente el diálogo. Algunas, advierte, se mezclan con lo que ella denomina una “trampa emocional”. “La diferencia no está solo en las palabras, sino en la intención y el clima”, señala. Una pregunta que invita genuinamente no tiene una respuesta correcta predeterminada, tolera el silencio, no apura y puede, incluso, quedar sin una respuesta explícita en ese momento. Por el contrario, un interrogatorio “busca confirmar algo que el adulto ya cree, viene cargado de ansiedad, se encadena sin pausa y se siente evaluativo”. Los niños, con una sensibilidad aguda para captar las verdades emocionales, “distinguen enseguida si la pregunta es una invitación genuina o una trampa emocional”. Solo cuando el adulto está disponible para escuchar cualquier respuesta, “la pregunta se vuelve un puente, no una presión”.
Entre todas las conversaciones posibles, hay un acto que sintetiza esta filosofía de la conexión: pedir perdón. Para Medina, este gesto es una lección emocional clave. “Rompe con una idea muy dañina: que amar es no equivocarse o tener siempre la razón”, afirma. Cuando un adulto reconoce un error y pide perdón, no está ejerciendo debilidad, sino enseñando responsabilidad emocional. Valida el impacto de sus acciones más allá de su intención y, crucialmente, humaniza la figura de autoridad. “El niño aprende que sus emociones importan, incluso frente a un adulto, y que el poder no justifica el daño”, resume la pediatra. Y concluye con una frase que desafía la lógica tradicional: “Pedir perdón no debilita la autoridad: la vuelve confiable”.
© SomosTV LLC-NC / Photo: © Europa.Tips












































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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