Noticias

Celos entre hermanos: ¿Qué hacer?

publisher

mcora

En un episodio reciente de su pódcast "Criando sin miedo", el pediatra y divulgador Carlos González se adentró en las raíces de una emoción familiar para muchos padres: los celos entre hermanos. Su análisis propone una lectura que trasciende el plano del comportamiento inmediato para situarse en uno biológico y evolutivo.

González argumenta que esta reacción en la infancia no es comparable a la que se experimenta en la adolescencia o la edad adulta. Según él, en los primeros años de vida existe un componente vital fundamental. “A diferencia del noviete adolescente que tiene unos celos tremendos pero no por ello va a quedarse sin cenar, el niño de 2, 3 o 4 años al que le nace un hermanito sí que se juega realmente la vida”, explicó el experto durante la grabación.

La base de esta afirmación radica en la dependencia absoluta. “Un niño de 2, 3, 4 años o uno de 9 o de 12 no puede vivir sin sus padres. Bueno, o sin alguien que sustituya a sus padres y haga el papel de sus padres”, detalló. Desde esta perspectiva, los celos no se presentan como un capricho o una emoción meramente negativa, sino como una respuesta instintiva con una función adaptativa heredada.

Para ilustrar su punto, González recurrió a un paralelismo con el mundo animal. “A lo largo de la evolución, el ciervo que expulsaba a otros machos ha tenido más descendientes; el niño que mostraba celos ha tenido más probabilidades de sobrevivir”, expuso. El mecanismo, en su explicación, opera a un nivel profundo, más allá de la conciencia del propio niño. “Un niño de 2 o 3 años solo no puede comer, no puede protegerse, no puede vestirse, no puede estudiar, no puede hacer nada en la vida, va a morir. Que no lo sabe, claro, como tampoco el ciervo celoso sabe nada sobre la herencia de los genes”.

La conclusión que extrae de esta mirada evolutiva es que los celos infantiles funcionan, en esencia, como un mecanismo de defensa. Son una señal de alarma que busca asegurar la atención y los cuidados necesarios para la supervivencia. “Si tú hicieras caso solo del recién nacido y te olvidases del hermanito de 3 años, el hermanito de 3 años moriría. Él sí que tiene motivos serios para tener celos”, afirmó González.

Con esta reflexión, el pediatra desplaza el foco desde la corrección de una conducta problemática hacia la comprensión de una necesidad afectiva primordial. No invita a reprimir la emoción, sino a reconocer su origen.

La propuesta implícita en su análisis es que la clave para manejar los celos reside en acompañar al niño mayor, validar lo que siente y, sobre todo, en mantener firme ese vínculo de seguridad que, desde su mirada instintiva, él percibe como literalmente vital cuando llega un nuevo miembro a la familia.

© SomosTV LLC-NC / Photo: © Vika Glitter

Comentarios

Leave a Reply

NOTICIAS DESTACADAS