
Consejos de psicóloga para que niños se adapten a la primaria
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La mochila nueva espera junto a la puerta, todavía sin arañazos ni pegatinas. Dentro, un estuche vacío y el olor a lápices sin estrenar.
Para muchos niños, el salto a primaria no es solo un cambio de aula: es enfrentarse a jornadas sin siestas, deberes desconocidos y rutinas que exigen una resistencia nueva. Karen Manotas, psiquiatra infantil del Huntsman Mental Health Institute, observa este rito de paso cada septiembre: "Cuando un niño transiciona a jornada completa, los padres pueden ayudarle construyendo resistencia mediante preparación gradual, rutinas sanas y apoyo emocional".
Las sombras del primer día
La ansiedad suele aparecer semanas antes. Quizá descubrieron que su mejor amigo estará en otra clase, o temen al profesor nuevo. Manotas propone estrategias concretas: "Validar sus emociones es fundamental. Es normal sentir ansiedad ante un nuevo curso". Recomienda escuchar sin minimizar preocupaciones, programar visitas al aula antes del inicio y hablar positivamente del colegio sin ignorar sus miedos. Un detalle práctico: "Conocer al profesor personalmente reduce incertidumbre".
El territorio desconocido de los deberes
Las tareas escolares irrumpen como un continente inexplorado. La psiquiatra sugiere delimitar fronteras físicas y temporales: "Un espacio de estudio silencioso y sin distracciones, más una ventana horaria fija según cuando el niño rinda mejor". La tarde tras la merienda o después de cenar suelen funcionar. Advierte sobre un peligro: "Interesarse por sus tareas sin ser invasivo. El equilibrio es clave".
La energía como moneda de cambio
Sobrevivir seis horas de clase requiere ajustes fisiológicos. Manotas desglosa el proceso:
-Práctica previa: "Actividades de media jornada como cuentacuentos en bibliotecas acostumbran a periodos estructurados"
-Ritmos circadianos: "Ajustar horarios de sueño 2 semanas antes. Niños de 6-12 años necesitan 9-12 horas nocturnas"
-Combustible inteligente: "Desayunos proteicos (huevos, tostadas integrales) evitan bajones. Almuerzos ligeros pero energéticos mantienen la concentración"
Un elemento suele subestimarse: "El tiempo de desconexión al llegar a casa es esencial. Aprender a descansar es una habilidad tan crucial como las académicas". Manotas es clara: "Tras el colegio, prioricen tiempo no estructurado antes que actividades extracurriculares inmediatas".
El arte de la escucha post-escolar
Al recogerles, muchos padres preguntan "¿Qué has aprendido hoy?".
Manotas propone cambiar el enfoque: "Conversen sobre qué disfrutaron, qué les costó y cómo sienten su cuerpo. Así aprenden a autorregularse".
Este diálogo revela pistas invisibles: si mencionan sueño constante tras el recreo, quizá necesitan ajustar el desayuno; si la frustración surge siempre antes de matemáticas, tal vez requieren refuerzo.
El proceso tiene un ritmo orgánico. Como resume Manotas: "Combinar hábitos saludables con tiempo de recuperación permite adaptarse exitosamente a la jornada completa". Mientras un niño hojea su primer libro de texto en el sofá, con las piernas demasiado cortas para tocar el suelo, su cerebro ya está trazando el mapa de un territorio que lo transformará.
© SomosTV LLC-NC / Photo: © KUTV
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